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Entradas de la Categoría ‘Finanzas’

Aprendiendo de los errores de otros – El caso de Gary Bauer

Dicen que se aprende más de los fracasos que de los éxitos. En los últimos meses me he beneficiado del poder escuchar a los CEOs y ejecutivos que constantemente visitan la escuela. Aunque todos estos ejecutivos tienen historias interesantes, debo de admitir que una de las presentaciones que más me ha llamado la atención ha provenido de una persona que no se encuentra en el clímax sino el fondo de su carrera profesional.

Esta presentación fue la de Gary Bauer, quién está acusado de obtener ilegalmente 37 millones de dólares a través de la compra de acciones con información privilegiada. Gary visitó la escuela hace dos semanas y nos contó sobre su vida antes, durante y después del crimen que cometió y por el cual pasará alrededor de 10 años en la cárcel.

¿Qué aprendí de Gary?

Aprendí que tu familia siempre estará en los momentos buenos y malos de la vida y que es muy fácil racionalizar el comportamiento ilegal. En el caso de Gary, él nos contó que muchas personas en Wall Street compran acciones con información privilegiada y que él nunca pensó encontrarse en peligro ya que “todo mundo lo hace” era su defensa.  Asimismo, la prensa se encarga de representar a los criminales como si fueran villanos excéntricos de una película de Hollywood que es muy fácil decir “esto nunca me pasará a mí ya que yo no soy como ellos”.  Fue interesante el escuchar como en el caso de Gary, la prensa se había encargado de personificarlo en ocasiones con información falsa.

Un mensaje implícito de la plática de Gary es que hay que ser pacientes. Él nos contó que la primera vez que violó la ley lo hizo por el dinero. No obstante, 10 años después, Gary se volvió exitoso por su propia cuenta y a final de cuentas nunca le interesó gastarse su fortuna. De hecho, Gary nunca se compró un automóvil y vivió por muchos años en el mismo sitio. Es incluso irónico el pensar que al momento de ser arrestado, Gary hacía mucho más dinero de manera legal al grado de que no valía la pena en cuestión de tiempo ni dinero el realizar las actividades por las cual será condenado.

¿Cómo ahorrar?

El día de ayer alguien me preguntó… ¿Qué me recomendarías para empezar a hacer un ahorro considerando que hay que empezar desde cero? Esta pregunta me dejó perplejo ya que es muy compleja. De hecho, me tomó un día el pensar sobre los elementos necesarios para responderla.

A continuación les pongo la respuesta que brindé. Debo aclarar que mi respuesta está simplificando y generalizando muchos conceptos de finanzas. En la vida siempre hay excepciones y este post no es la excepción. No obstante, creo que las ideas generales que se muestran en mi respuesta pueden ayudar a aquellas personas que no tienen conocimientos de finanzas.

¿Cómo ahorrar?

Creo que esta pregunta se divide en dos partes. La primera implica cómo ajustar nuestro estilo de vida para poder ahorrar y la segunda que se refiere a cómo invertir el dinero que ahorramos.

1) Cómo ajustar nuestro estilo de vida para poder ahorrar

No es fácil responder a esta pregunta. Ahorrar es muy similar a bajar de peso. “Solamente” se requiere de fuerza de voluntad. Desgraciadamente, para la mayor parte de nosotros, es muy difícil el disminuir nuestro nivel de consumo actual y por lo tanto nunca logramos ahorrar.

Según lo que he leído, una forma relativamente fácil de ahorrar es empezar de manera conservadora. En lugar de querer ahorrar 20% de nuestro sueldo, quizás deberíamos empezar con 5% o 10%. No obstante, es muy importante que cada vez que recibamos un aumento de sueldo, destinemos la mayor parte de este aumento a nuestra cuenta de ahorros. Es decir, si al final del año recibo un aumento de sueldo de 1000 pesos al mes, lo ideal sería destinar la mayor parte de estos 1000 pesos a nuestra cuenta de ahorros. Dado que nuestro estilo de vida todavía no se ha ajustado a estos mil pesos adicionales, es más fácil el tener la fuerza de voluntad para ahorrarlos. Lo mismo aplica con los aguinaldos, bonos y regalos. Es más fácil el destinar una porción considerable de estas fuentes de ingreso que el disminuir nuestros gastos mensuales. Si empezamos a hacer esto el día de hoy, en unos 10 años vamos a llegar al punto en el que vamos a estar ahorrando un buen porcentaje de nuestro salario sin darnos cuenta.

Por otro lado, otra cosa que también ayuda mucho es el “automatizar” nuestras finanzas. Algunas cuentas de banco o fondos de inversión nos permiten realizar transacciones mensuales de manera automática. Si le decimos a nuestro banco que el día último de cada mes debe transferir X cantidad de pesos a nuestra cuenta de ahorros, es más fácil el mantener la disciplina de ahorrar.

2) Cómo invertir lo que ahorramos

Antes de invertir, debemos asegurarnos de no tener deudas. De nada sirve invertir en Cetes o en acciones y obtener un rendimiento del 10% si nuestra tarjeta de crédito nos está cobrando 20% de intereses. El único caso en el que no conviene pagar las deudas es si la tasa de interés que tenemos que pagar es menor al rendimiento de nuestras inversiones.

Una vez que hemos eliminado nuestras deudas, tenemos que decidir cómo invertir el dinero. Resumiendo todas las clases de finanzas que he tomado, puedo decir que…

  1. Nadie, absolutamente nadie puede predecir el mercado. Los mejores fondos de inversión del 2010 van a ser son los peores fondos en el 2011. De nada sirve que un grupo de 10 premios Nobel administren tu dinero o que una persona con conexiones importantes en Wall Street lo haga. El mercado de valores es totalmente aleatorio y es imposible de predecir. Aunque esto es muy obvio y la evidencia es demasiado sólida, muy pocas personas quieren admitirlo (particularmente aquellos cuyo trabajo es escoger acciones y vender sus servicios).
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The Big Short – Libro (Michael Lewis)

Aunque un amigo me había dicho que este libro no era muy bueno ya que los otros dos del mismo autor era mejores (Liar´s poker y Moneyball), decidí comprarlo dadas las pocas opciones que encontré en el aeropuerto.

A pesar de (o gracias a) las bajas expectativas, me ha gustado este libro ya que me permitió entender a las personas que se volvieron ricas con la crisis económica. Específicamente aquellas personas que pudieron pronosticar la crisis y decidieron apostarle a sus creencias. Una vez más se demuestra que solamente es necesario el hacerse las preguntas correctas.

Ver que dos personas sin educación en finanzas se dieron cuenta de que el modelo de Black & Scholes (el cual tuve que volver a aprender para un examen hace algunas semanas) es en ocasiones inútil me hace preguntarme… ¿Por qué no nos enseñan eso en la escuela? ¿Por qué debemos asumir ciegamente que los retornos de una acción siguen una distribución normal cuándo este no es siempre el caso? Aunque admito que en mi última clase, el maestro resumió todo el curso diciendo…

“es muy difícil, si no imposible predecir el mercado”

Creo que algo que falta mucho en nuestras escuelas es el enseñarnos a cuestionar lo que aprendemos. Me acuerdo del zorro y el puerco espín y creo que en esta ocasión el zorro termina ganando.

La lectura puede no ser placentera para alguien que no esté familiarizado con Wall Street. Decir que los bonos se vendían con un Premium de 2/32 o que Goldman Sachs obtenía 50 basis points de utilidades puede alienar a algunos lectores. Asimismo, existen una infinidad de libros y artículos que explican la crisis financiera de una manera más sencilla. Incluso me viene a la mente un PowerPoint de broma que explica la crisis con malas palabras y caricaturas.

A pesar de todo esto, creo que este libro es bueno para entender a las personas que cuestionan un sistema. Para ver lo que se requiere para ser exitoso y para entender aquella frase con la cual comienza el libro:

The most difficult subjects can be explained to the most slow witted man if he has no formed any idea of them already; but the simplest thing cannot be made clear to the most intelligent man if he is firmly persuaded that he knows already, without a shadow of doubt, what is laid before him. Leo Tolstoy

Reputación de los Bancos de Inversión

Me pregunto si los bancos de inversión se van a recuperar de la caída en reputación que han tenido en los últimos dos años. El día de hoy me sorprendió escuchar que Goldman Sachs no está generando suficiente interés (relativamente hablando) entre los alumnos de mi escuela.

A forma de broma, un compañero comentó lo siguiente…

La compañía Waste Management está recibiendo más solicitudes que Goldman Sachs porque aunque las dos empresas hacen prácticamente lo mismo (mover basura de un lado a otro), al menos Waste Management es transparente sobre el tema.

No tomar riesgos aumenta el riesgo

Esta frase la escuché no en una clase de liderazgo sino en una clase de finanzas. Mientras el maestro explicaba la frontera eficiente de inversiones y el modelo de valuación de activos de capital (CAPM), el punto que más se me quedó grabado fue…

“Aunque suene paradójico, tener un portafolio de inversión 100% invertido en bonos del tesoro (que teóricamente tienen el menor riesgo), es más riesgoso que tener un portafolio de acciones y bonos.  Esto es explicado por la covarianza”

Aunque este concepto ya me era familiar dado las clases de estadística y economía, no sé por qué me puse a pensar en la premisa de que no tomar riesgos es tomar riesgos.

Intenté encontrarle aplicaciones a esta idea y aunque no se me ocurrió nada brillante, creo que es interesante poner esta teoría en perspectiva…

¿Cuál sería nuestro costo/beneficio de tomar riesgos y hacer cosas nuevas al menos 1 vez cada 3 semanas? ¿El costo de viajar y conocer nuevas personas? ¿El riesgo de salir de nuestra ciudad y vivir nuevas experiencias?

Para las empresas ya establecidas, ¿Cuál es el costo/beneficio de tomar riesgos? Una empresa de bienes de consumo… ¿Podría tomar riesgos sistemáticos al lanzar pilotos de productos? ¿Cuánto ganaría?

No sé la respuesta. No obstante creo que es interesante pensar en esta idea.

El valor de una milla de American Airlines

El día de hoy compré mi boleto para ir a México en Navidad. Contrario a otros años, en esta ocasión tuve que usar mis millas de viajero frecuente ya que mi presupuesto de estudiante es bastante limitado.

Tras comparar el precio que hubiera pagado sin usar millas con la cantidad que terminé gastando (y ajustando mis cálculos con las tarifas asociadas a usar millas) me he dado cuenta de que le di una valuación de 1.05 centavos a cada milla.

Una búsqueda en internet me dice que 1 centavo por milla es el estándar de la industria. A pesar de esto,  es fácil encontrar en foros especializados historias de personas que logran sacarle mucho más provecho a sus millas (i.e. más de 2 centavos por milla) al realizar vuelos internacionales en primera clase.

En mi caso particular, recuerdo haber comprado boletos con millas en los cuales les daba una valuación de 1.50 centavos a cada milla que gastaba. Es decir, siento que American Airlines se ha beneficiado de mi situación financiera. En otras circunstancias (i.e. no estudiante), hubiera comprado el boleto con dólares y guardado mis millas para un momento en el que me generaran más valor que el que les he asignado.

Asimismo, el hecho de haber pagado 1 centavo por milla me hace pensar que quizás mi tarjeta de crédito no es la más adecuada para mis necesidades de estudiante. De haber tenido una tarjeta de “Cash Back” hubiera obtenido también 1 centavo por cada dólar de compras.

En pocas palabras, me encuentro en un punto de indiferencia.

Entendiendo la Reforma Financiera

Es sorprendente el ver la forma en la cual los periódicos pueden lavarnos el cerebro. Tras leer una infinidad de noticias sobre los excesos de los banqueros y escuchar que ellos son los “malos”, es fácil el apoyar a Obama y querer reformar el sector financiero sin pensar en las implicaciones de esta reforma.

Según lo que leo en las noticias, los demócratas quieren impulsar una ley que regule la venta de derivados ya que este tipo de contratos fueron los causantes de la crisis. Aunque no sé los detalles de esta ley, si queremos entender la reforma que se está impulsando, debemos entender primero que es un derivado.

En términos simples, un derivado es un contrato que las empresas e individuos realizan para minimizar su riesgo. Imaginemos a un agricultor que no sabe si debe sembrar frijol o maíz ya que sus ganancias van a ser determinadas por el precio de estos productos a la hora de la cosecha. En este mundo imaginario, el agricultor sabe que el precio del frijol es por lo general bajo y que no fluctúa mucho. Es decir, el agricultor sabe que si siembra frijol no va a tener riesgos pero va a ganar poco dinero.

Por otro lado, el agricultor podría sembrar maíz, el cual es un cultivo cuyo precio (en este mundo imaginario) cambia radicalmente de un año a otro. El precio a la hora de la cosecha podría ser muy alto y brindar grandes ganancias o podría ser muy bajo y dejarlo en banca rota.

¿Qué haría el agricultor en este caso?

Sembrar frijol ya que si siembra maíz, existe el riesgo de quedar en banca rota. En un mundo simplista en el que no existen derivados, el agricultor no puede tomar riesgos.

Imaginemos ahora que un tercero se compromete a comprarle el maíz en un futuro al agricultor a un precio fijo determinado en el presente.  Este tercero podría ser el dueño de una tortillería que no quiere tener la incertidumbre de no saber el precio que va a tener que pagar por el maíz que necesita, o un banquero que tiene razones para creer que el precio del maíz va a ser muy alto.

En este mundo imaginario, tanto el banquero como el dueño de la tortillería están dispuestos a ofrecerle un precio fijo al agricultor. Este precio sería mayor que el precio del frijol pero menor que el precio máximo al que podría llegar el maíz. Bajo este nuevo precio, el agricultor estaría dispuesto a sembrar maíz ya que obtendría mayores ganancias sin afrontar riesgos. El riesgo sería asumido por el banquero o el dueño de la tortillería ya que estos individuos están dispuestos a cargar con el mismo.

Esto es en términos demasiado simplistas un contrato de derivados. Los derivados son un producto que brinda un valor a la sociedad ya que distribuye los riesgos. Los derivados son usados por aerolíneas al comprar combustible y por gobiernos que quieren vender petróleo y planear finanzas públicas. Los derivados satisfacen necesidades tangibles y permiten que la economía siga avanzando.

Regular el mercado de derivados es jugar con fuego. Si no se implementa la reforma correcta (como frecuentemente ocurre en el gobierno) se corre el riesgo de terminar perjudicando solamente al agricultor y dejar intacta a la persona que debe ser regulada.

Por ejemplo, si se prohíbe que algunas instituciones usen derivados o si se complica el proceso en el que se emiten estos productos, la única consecuencia será el restringir su oferta y aumentar el costo de obtenerlos.

Espero que los políticos que están empujando la reforma financiera entiendan a fondo lo que están empujando.

Dumbest Moment in Business – Pretending to know about business

Valor del S&P 500 a inicio de cada mes

Hace seis meses Fortune publicó un artículo con las peores decisiones de negocios del 2009 (ver artículo). Al leer este artículo recuerdo que hubo una decisión con la cual no estuve de acuerdo. Después de esperar seis meses, puedo confirmar que Fortune estaba equivocado.

Según este artículo, uno de los “Dumbest moments in Business 2009” fue el vender acciones a inicio de año y comprar de nuevo en Junio. Según los autores del artículo,  los inversionistas estaban vendiendo a precios bajos y comprando a precios altos. El artículo decía…

“It’s often said that fear and greed drive the stock market — they also make poor market timers out of most of us. And the behavior of mutual fund investors over the past several months is just more evidence”.

“From September through December of last year, as the S&P 500 plummeted 30%, investors pulled some $99 billion out of domestic equity funds, according to data from the Investment Company Institute…” “Then, just as the market began to rally, they started buying. Since the end of April — when the S&P 500 closed 29% higher than that March 9 low — investors have plowed $16 billion back into domestic stock funds. Time to sell?

Siempre he creído que invertir en la bolsa de valores es en cierta medida el equivalente a apostar en un casino. En la escuela tomé una clase de economía financiera y borré de mi mente todo lo que aprendí cuando al final del curso nos dijeron que nadie podía predecir el mercado.

Mi creencia se volvió más fuerte tras leer los libros de Nicholas Taleb (“Fooled by Randomness” y “The Black Swan”) en los cuales el autor concluye que los seres humanos sobre analizamos las cosas y queremos encontrar correlaciones y explicaciones en dónde no las hay.

Según Taleb, el querer explicar el comportamiento de la bolsa con decisiones del gobierno o el comportamiento de variables macroeconómicas es el equivalente a querer explicar un huracán con una danza religiosa que hizo una tribu en el Amazonas. Por tal motivo, hay que ser extremadamente cuidadosos cuando hacemos declaraciones sobre el comportamiento de la bolsa.

En fin… volviendo al tema principal

¿Tenía razón Fortune?

La respuesta es NO.

Si observamos el comportamiento del S&P a inicio de cada mes (pueden hacer click en la imagen para agrandarla), podemos ver que aunque los inversionistas empezaron a comprar después de que la bolsa había subido ~35%, esta continuó subiendo durante el resto del año.

De acuerdo a Fortune…

  • De septiembre a diciembre se vendieron 99 billones
  • De enero a marzo se vendieron 26 billones
  • Durante marzo se vendieron 16 billones

Si asumimos que estas transacciones se realizaron uniformemente a lo largo de los periodos mencionados, podemos estimar el valor promedio al que los inversionistas se salieron de la bolsa.

Hice un promedio ponderado (tomando solamente los valores a inicio de mes ya que no tuve tiempo de hacerlo con más detalle) y según mis cálculos los inversionistas se retiraron del mercado cuando el S&P estaba en ~963 puntos.

Aunque en Junio el S&P estaba por los mismos niveles, este índice actualmente se encuentra en los 1100 puntos. En pocas palabras… si los inversionistas le hubieran hecho caso a Fortune hubieran perdido dinero.

Sugiero que para la siguiente versión de esta lista, Fortune se incluya en la misma por querer predecir el mercado.

M.

Monkey Business

Ayer por primera vez no escribí en mi blog. Iba a hacerlo pero preferí terminar de leer un libro que compré este fin de semana y que se me hizo interesante. El nombre de este libro es “Monkey Business” y fue escrito por John Rolfe y Peter Troob.

Debo admitir que originalmente fui a Barnes & Noble queriendo comprar otro libro que no estaba disponible. En su lugar encontré este libro que me lo recomendó tanto Amazon cómo un amigo. Pensando que el algoritmo de Amazon probablemente no se equivoca, decidí comprarlo.

¿De qué se trata este libro?

Este libro cuenta la vida de Rolfe y Troob. Dos egresados de Wharton y Harvard, quienes entran a un banco de inversión a sus veintitantos años. En las palabras de los autores…

“The dream was to overcome untold obstacles, become wildly successful, and have fun getting there. The vision was to stand like a giant among mere mortals. We would shoot for the stars and at least land on the moon. We would be rich, powerful, intellectually challenged and happy all by the time we were thirty. We were going to live the high life. We just knew it”.

Ambos sabían que una vez que comenzaran a trabajar no iban a volver a ver la luz del sol. Ambos sabían que mínimo iban a trabajar 100 horas a la semana y que en ocasiones iban a dormir tan sólo 6 horas en 4 días. No obstante, no es lo mismo saber estas cosas que hacerlas y este libro nos cuenta las anécdotas y sufrimiento de estos dos banqueros mientras recorren el camino del “éxito.”

“They didn’t have to corral me and lead me to slaughter, I was ready and willing to walk in the slaughterhouse all by myself… I sold my soul”.

Salarios de $200,000 USD para recién egresados. Alcohol, sexo y excesos. Cualquier persona diría que por un sueldo tan alto vale la pena sacrificarse. Sin embargo, conforme más leemos sobre lo que hacen Rolfe y Troob en el día a día, más nos damos cuenta que nadie en su sano juicio aceptaría el mismo trabajo por menos dinero.

¿Recomiendo este libro? Si ya que es gracioso y ayuda a entender un poco la cultura de Wall Street. Los autores cuentan sus experiencias con lujo de detalles y no es fácil evitar reírnos en varias ocasiones. No obstante, este libro no es para todas las personas. Mientras este libro es el regalo perfecto para un estudiante de maestría que quiera entrar al sector financiero, este libro no lo es para alguien que no sepa que es un “IPO”, un “Hedge Fund” o la diferencia entre Goldman Sachs y Bank of America.

Algunas frases que me gustaron y les van a dar una idea del contenido del libro…

“I was a project for them. Just another deal that they needed to close. I was a steer and these were two cattle ranchers rounding me up. They wanted to brand my ass with a hot iron. Looking back, I had no chance”. (Cuando el autor no está seguro si quiere ser banquero y su futura compañía manda a dos banqueros para convencerlo)

“I was like the crackhead who starts dealing to support his habit and then realizes one day that he is selling dime bags of the rock to elementary school kids.” (Cuando el autor vuelve a Harvard a reclutar nuevos banqueros)

“You had to check the monkeys work because monkeys were always liable to leave a few banana peels lying behind”. (El autor refiriéndose a los analistas de su firma)

Singularidad en Wall Street

Hace poco tiempo salieron varios artículos sobre “High frequency Trading” que en pocas palabras es una práctica usada por algunas empresas que invierten en la bolsa de valores. Esta práctica consiste en realizar una transacción de compra/venta de acciones en millonésimas de segundo. Usando supercomputadoras que analizan movimientos de la bolsa en tiempo real y algoritmos que buscan patrones entre el universo de transacciones, estas supercomputadoras toman decisiones por si mismas y generan utilidades analizando relaciones matemáticas. Lo interesante del High Frequency Trading no es el hecho de que las computadoras tomen decisiones por si mismas (ya que esto es algo que ha estado ocurriendo por muchos años) sino el hecho de que ya hay algoritmos que usan “Neural Networks” para aprender de otros algoritmos y generar mejores técnicas de inversión y estar constantemente evolucionando.

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