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Perfección

Tenía alrededor de 10 años cuando descubrí que nadie es perfecto. Recuerdo haber compartido este descubrimiento con uno de mis mejores amigos de aquella época cuando le dije…

“¿Te das cuenta que nadie en nuestro salón de clases es perfecto? Fulanito es bueno en los deportes pero tiene malas calificaciones. Sutanito es bueno en ambos pero carece de amigos.”

Sobrepeso, lentes, popularidad, intelecto. Sin importar la persona que mencionáramos, siempre le encontrábamos algún “defecto”.

Tuvieron que pasar varios años para aprender que los defectos no son imperfecciones sino rasgos que nos hacen humanos. Ser introvertido, emocional, o impulsivo no son imperfecciones sino características que nos hacen únicos ante el resto.

Nadie ama a los personajes unidimensionales. Nadie se identifica con el ser humano que aparenta ser perfecto.

Con esta idea en mente me puse a pensar… ¿Estaré aparentando perfección en este espacio? ¿Cuántas veces he aceptado tener miedo? ¿Cuántas veces he narrado alguna derrota que he sufrido? ¿Cuántas veces he contado las veces que he llorado?

Es difícil el compartir defectos cuándo estos quedan grabados en el ciberespacio. Cuándo lo que se escribe va a ser leído y analizado por seres queridos y no tan queridos.

Al mismo tiempo, sé que errar es necesario. Admitir mis errores me hace crecer y no cometerlos de nuevo. Reconocer que he fallado me hace mirar el pasado y reflexionar sobre lo que me ha hecho no lograr mis objetivos.

¿A qué quiero llegar con todo esto? No lo sé. Supongo que me estaré preparando para eventualmente abrirme más y compartir mis defectos.

….

En un tema totalmente distinto, ayer vi la película “Invictus” (Matt Damon, Morgan Freeman) que totalmente recomiendo. El nombre de esta película proviene del poema de William Ernest Henley que a continuación comparto con ustedes.

Invictus
William Ernest Henley

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find, me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll.
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.

3 comentarios Escribe un comentario
  1. No te imaginas cuánto me ha ayudado tu entrada de hoy, Marco ¡ Un millón de gracias!

    febrero 22, 2010
  2. No sé de que manera te ayudó esta entrada pero me alegra que lo haya hecho.
    Saludos

    febrero 22, 2010
  3. Es lo que necesitaba leer en ese momento. Sencillamente.

    febrero 23, 2010

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