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Las fechas especiales y las tres maldiciones chinas Febrero 14, 2010

Posted by Marco Castillo in Cultura Popular, Filosofando.
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Hay muchos temas sobre los cuales quisiera escribir y no obstante no lo hago.

Pudiera hablar sobre el día de San Valentín o la última novela que acabo de terminar. Podría escribir sobre los errores de Google Buzz o la cultura de miedo que prevalece en el metro. No obstante, el saber que esta entrada será la número 100 en este espacio me hace dudar antes de escribir mis ideas.

El hecho de que esta entrada sea “especial” me hace creer que debería escribir algo mucho mejor que lo escribo a diario.

¿Por qué le damos importancia a los eventos especiales?

No lo sé. La lógica me dice que seríamos más felices si le damos más valor a los días comunes y corrientes ya que por cada día “especial” que vivimos hay 100 que no lo son. Por cada acontecimiento “importante” en nuestra vida existen 1000 que no lo son.

¿No sería mejor el disfrutar los momentos que no son importantes? ¿Celebrar el día de San Valentín todos los días en lugar de hacerlo 1 vez al año? ¿Desfasar las fechas especiales por 1 semana para vivirlas cuando nadie más lo hace? ¿Demostrar nuestra amistad y amor a nuestros seres queridos en un día común y corriente en lugar de hacerlo hoy por compromiso?

Por alguna extraña razón estas palabras me hacen recordar la supuesta maldición china que dice…

“May you live in interesting times”

Quizás sea mejor el vivir en días no interesantes y alegres que en días especiales e importantes.

P.D. La maldición china “May you live in interesting times” es una maldición que según la cultura popular es la maldición menos terrible de 3 maldiciones. Las otras dos maldiciones son “May you come to the attention of those in authority” y la más grave es “May you find what you are looking for”

Si mi mente fuese un caos… Febrero 12, 2010

Posted by Marco Castillo in Filosofando, Ideas.
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Improvisation 28, Kandinsky

Caminaría por las calles y me preguntaría por que existen las banquetas. Cuestionaría la distancia que existe entre los faros y el porque la mayoría de las casas son blancas.

Me haría el reto de saber cuantos perros se pierden cada día y nunca tendría la respuesta debido a que ver mi Blackberry me haría cuestionarme el futuro de la telefonía.

Mis ideas convivirían en una anarquía dónde los temas y jerarquías no tendrían cabida. Sabría de todo lo que significa saber de nada. Vería conexiones que una mente común no observaría y creería que todo es un problema sin importar si ya existe una respuesta.

Wikipedia sería un placer pero una droga a final de cuentas. Las bibliotecas serían casinos y la mayoría de las escuelas una pesadilla.

Jamás podría obtener un doctorado o ser experto en algún tema. Desgraciadamente tampoco podría ser campeón de trivia debido a la dedicación que esto requeriría.

Con un laberinto de ideas, sería fácil convertirse en una mente que opera de manera remota. Un CPU que procesa sin llegar nunca a una respuesta.

No se podría crear, pero se podrían generar ideas. Se viviría en la paradoja de vivir la rutina de distintas maneras. La vida sería un caos determinístico, un escenario en el cual mejor no preguntamos sobre el mañana porque el día de hoy todavía no termina.

La insoportable levedad del ser Enero 20, 2010

Posted by Marco Castillo in Diario, Filosofando, Libros.
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Dada la dificultad que tengo para escribir sobre La insoportable levedad del ser (que por cierto es una de mis novelas favoritas), he decidido pegar el fragmento de mi diario que contiene mi reacción tras haber leído este libro. A continuación incluyo dicho fragmento…

Sábado 2  de Marzo del 2008
Vuelo rumbo a Chicago

Fila 6B, no escribo por el hecho de estar en el avión, sino por el hecho de que siento que realmente debo hacerlo. Me encuentro leyendo la insoportable levedad del ser, un libro que aunque ya me lo había recomendado Liliana, no lo compré sino hasta hace poco de una forma impulsiva y vaya que me alegro de haberlo hecho.

“¿Tenía razón o no? Es una incógnita, sólo una cosa es segura, la contradicción entre peso y levedad es la más misteriosa y equívoca de todas las contradicciones”

¿Cuántas verdades tiene este libro? ¿Cuántas veces he tenido que suspender la lectura para ponerme a pensar? No lo sé. No obstante, a pesar de ir en la página 50, creo que este libro ya me ha ayudado a entender varias contradicciones…

“Pero… ¿Qué valor puede tener la vida si el primer ensayo es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación de un cuadro mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro”

¿Qué debo contar? ¿El ver que todas las personas leían o hablaban por celular y nadie se percataba de lo mismo? ¿El ver que incluso dentro del avión la atmosfera sigue siendo indiferencia?

Ayer fue la toma de protesta Exatec. La ceremonia fue en el museo Peabody de Harvard. Entre ruinas y piezas aztecas, con iluminación tenue y un ambiente de elegancia, se organizó un evento que pasó como nada. ¿Cómo es posible que un evento pueda perderse de esta manera? ¿El hecho de no sufrir le ha quitado lo bonito?

“La ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes”

Voy a México, veré a Pau, Adri, Beto, Santiago, Fofo y Sergio. Hoteles, fiestas, trabajo, familia. ¿Qué vida estoy viviendo?

“Aquel que quiere permanentemente llegar más alto tiene que contar con que algún día le invadirá el vértigo. ¿Qué es el vértigo? ¿El miedo a la caída? Pero ¿Por qué también tenemos vértigo en un mirador provisto de una vaya segura? El vértigo es algo diferente del miedo a la caída, el vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos trae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados”

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Sentido común y guerra Enero 19, 2010

Posted by Marco Castillo in Filosofando, Ideas, Opinión.
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Guernica

El otro día fui a cenar con Kate y dos amigos de ella. Uno de ellos era un militar que había estado en Irak y que ahora es maestro de primaria.

Fuera de que mide casi dos metros de alto y tiene brazos del grosor de mis piernas, nadie sospecharía que George es militar. De hecho creo que le queda mejor su papel de maestro de niños de primaria dada la personalidad y la forma en la que se expresa.

Aunque no recuerdo la mayoría de los temas de los cuales platicamos, si recuerdo el tema del cual no hablamos. No hablamos sobre la guerra ni sobre política. Ahora que lo pienso, esta es una actitud que siempre tomo cuándo me encuentro con alguien de las fuerzas armadas.

Después del todo… ¿Quién soy yo para hablar de política y guerra?

Nunca he sujetado un rifle en mi vida. Nadie me ha disparado y no he visto morir a un amigo por un impacto de bala. Nunca he peleado ni he estado dispuesto a morir por una idea que no es mía.

Podré entender y discutir la filosofía de “No man is left behind” desde una perspectiva de administración, una perspectiva que me dice que esta filosofía no es mas que una herramienta para motivar a las tropas y generar lealtad en un equipo. No obstante… ¿Qué pensaría si mi vida dependiera de esta filosofía?

Cada vez que escucho a una persona hablar sobre impuestos, me vienen a la mente las clases de sector público que llevé durante la carrera, los modelos matemáticos, los documentos de investigación, las formulas y la única enseñanza que obtuve de todo esto…

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Rutina Enero 10, 2010

Posted by Marco Castillo in Filosofando.
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Sísifo

Sísifo cumpliendo su rutina

Recuerdo que en una ocasión un conocido me comentó que un día él y su esposa decidieron vivir una aventura. Ambos decidieron renunciar a su trabajo y se fueron a Nepal a los Himalayas. Tras viajar alrededor del mundo por casi 1 año, ambos regresaron a Boston y él logró conseguir trabajo en su antigua compañía.

Lo interesante de su regreso fue que al parecer el tiempo se había detenido en su empresa. Tras regresar, él todavía tenía su cuenta de correo electrónico y por lo tanto tenía miles de correos en su bandeja de entrada. Al caminar por uno de los pasillos de su oficina y encontrarse a un antiguo colega, este le preguntó… ¿Estuviste de vacaciones? ¿Por qué siento que no te he visto en un buen tiempo?

Es asombrosa la forma en la que funciona la rutina. Si no ponemos atención bien se nos puede pasar un año de la misma manera que se nos pasa un día.

Recuerdo que uno de mis mayores miedos que tuve al cumplir 20 años era el que los días avanzaran de una manera tan rápida al grado de un día despertar y darme cuenta que había cumplido 30 años. Perder 10 años de la misma manera que se puede perder un día.

Regresar a Boston me ha traído esta sensación. Todo ha sido rutina. Desde tomar mi vuelo, pasar por inmigración y aduana (dónde ya ni me hacen preguntas), pedir un taxi, remover la nieve de mi carro. Todo parece ser un ejercicio que mi cuerpo realiza en automático.

Mientras que esto podría sugerir que finalmente me he adaptado,  la pregunta que me llega es… ¿Estaré empezando a caer en la trampa de la rutina? ¿Qué hay que hacer para escapar de la misma?

Cartas a un poeta, entendiendo la vida y viviendo con paciencia Enero 9, 2010

Posted by Marco Castillo in Filosofando, Frases, Ideas, Libros.
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Aquellos que me conocen, sabrán que una de mis frases favoritas la descubrí en uno de esos imanes con frases inspiracionales que la gente pega en los refrigeradores. Estaba en una fiesta cuándo leí esta frase que dice:

“Have patience with everything unresolved in your heart and to try to love the questions themselves as if they were locked rooms or books written in a very foreign language. Don’t search for the answers, which could not be given to you now, because you would not be able to live them. And the point is to live everything. Live the questions now. Perhaps then, someday far in the future, you will gradually, without even noticing it, live your way into the answer” Rainer Maria Rilke

Tras leer esta frase tuve que dejar mi bebida y buscar una servilleta y una pluma para no olvidar estas palabras ya que el contenido de esta frase respondía una de las preguntas que siempre me había hecho en esta vida.

En fin, ahí hubiera terminado la historia de no ser porque Kate me regaló hace dos días un libro titulado “Letters to a young poet” que al parecer es la obra original en la cual se encuentra esta frase de Rielke.

Tal cómo lo sugiere el título, “Letters to a young poet” es un conjunto de cartas que Rielke escribió a un joven de 19-20 años. Estas cartas contienen consejos  para la vida y cubren temas cómo la soledad y el amor. A pesar de que Rielke no conocía (y nunca conoció) al joven poeta, Rielke decidió ayudarlo ya que se sentía identificado con el mismo.

¿Qué opino de este libro?

La verdad es un libro asombroso. Cada página contiene enseñanzas muy valiosas e ideas que valen la pena recordar. En muchas páginas nos llega incluso la sensación de que el autor no le está escribiendo al joven poeta sino que le está escribiendo a una versión de si mismo en el pasado.

A continuación les pongo unos fragmentos que me llamaron la atención…

Acerca de conocernos a nosotros mismos…

Go into yourself and see how deep the place is from which your life flows; at its source you will find the answer to the question of whether you must create. Accept that answer, just as it is given to you, without trying to interpret. Perhaps you will discover that you are called to be an artist. Then take that destiny upon yourself, and bear it, its burden and its greatness, without ever asking what reward might come from outside.

Acerca del camino que hemos elegido…

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¿Mi blog es un archivo de reseñas? Enero 7, 2010

Posted by Marco Castillo in Filosofando, Libros.
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No lo había pensado sino hasta el día de hoy que me dí cuenta que la categoría con mayor número de entradas es la de “Libros”. A 10 semanas de haber comenzado a escribir en este espacio, ya he escrito mis opiniones sobre 11 libros distintos.

No sé si el tener un blog me hace leer más seguido. No creo que este sea el caso ya que por lo general me llegan temporadas en las que leo mucho y temporadas en las que pueden pasar dos o tres meses sin que toque un libro.

Lo que si sé es que independientemente de si mis hábitos de lectura están cambiando por culpa de este blog, lo interesante es que estoy escribiendo mis opiniones sobre cada uno de los libros que leo.

Creo que este ejercicio es importante ya que me está haciendo acordarme del nombre de los autores de cada libro. Por ejemplo, a pesar de haber leído en el pasado los libros de Blink y Tipping Point, nunca me pude aprender el nombre del autor sino hasta que empecé a escribir en este espacio.

Otra ventaja es el que me estoy obligando a pensar si recomendaría o no recomendaría cada libro que leo. Creo que esto es importante ya que tradicionalmente solo recomendaba los libros que eran excepcionales (para mi) y que de alguna forma me sentiría mal si no los compartía con otras personas.

Un ejemplo de este tipo de libros fue el de “la insoportable levedad del ser” (que fue una recomendación de Liliana y es un libro del cual escribiré en otro momento) que justo cuándo lo terminé tuve que recomendárselo a Adriana, a mi hermana y a cuánta persona se me puso enfrente.

El analizar y evaluar cada libro me obliga a recordar aquellos libros que no considero tan importantes pero que también me dejan un aprendizaje.

Sé que esta entrada no tiene ninguna idea clave y que quizás estoy divagando. No obstante, simplemente quería compartir este detalle de cómo me están empezando a llegar externalidades positivas por el hecho de escribir.

M.

Diario de un mal año y esperanza ante un nuevo comienzo Enero 2, 2010

Posted by Marco Castillo in Filosofando, Poesía.
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2009Ya van varios artículos en los cuales veo cómo los autores se alegran de que finalmente el año 2009 haya terminado. Crisis económica, fraudes cómo el de Madoff, influenza, guerra e inseguridad. Definitivamente el 2009 no fue un buen año para miles o millones de personas en este mundo.

La pobreza en México aumentó de ~40 a ~50 millones en tan solo 1 año. Los asesinatos se incrementaron no sé en que porcentaje y el 2009 representó el fin de una década pérdida en cuánto a inversiones en la bolsa de valores. Aunque la lista de cosas negativas podría continuar, creo que lo que realmente debemos admirar es el que las personas vean con ojos optimistas el año que va a comenzar.

¿Por qué somos optimistas?

No lo sé.

No he visto ningún cambio en los indicadores macroeconómicos que sugiera que la economía va a mejorar. Nuestros gobiernos no han implementado políticas que vayan a cambiar el status quo y definitivamente no creo que la guerra contra el narco se vaya a ganar el siguiente año.

Independientemente de lo que la lógica nos pueda sugerir, es interesante que lo único que nos hace ver con buenos ojos el siguiente año es la esperanza que traemos dentro de nosotros.  La esperanza de que si este año tomé pocas fotografías, escribí poco en mi diario, no hice ejercicio o tuve pocas vivencias, el siguiente año va a ser un mejor año en todos los sentidos.

La esperanza  es un sentimiento que quizás solamente existe cuándo la racionalidad no nos permite creer en otra cosa.

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Las ventajas y desventajas de viajar y experimentar otras culturas… Diciembre 24, 2009

Posted by Marco Castillo in Filosofando, Ideas, Mundo.
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Utrecht, Holanda

Cada que regreso a Saltillo me siento cómo un turista que explora un lugar desconocido. Podré conocer las calles de esta ciudad en la que viví mi infancia y adolescencia. No obstante, el haber vivido por casi 10 años fuera de mi tierra me hace sentirme cómo un turista que no pertenece sino visita.

Viajar tiene muchas ventajas. Viajar me ha ayudado a conocerme mejor cómo persona y a entender más mi cultura. Viajar desgraciadamente también ha tenido un costo ya que me ha hecho tener un menor sentido de pertenencia.

No sé dónde viviré en 5 o 10 años pero sé que es altamente probable que viva en una ciudad en la que no he vivido antes. Siempre he llamado “hogar” al lugar en el que vivo 3 meses sin importar si es un país distante o una ciudad a escasos 80 kilómetros de la casa de mis padres.

Cada cambio de hogar tiene un costo emocional ya que a pesar de que adquirimos nuevas vivencias también dejamos otras como huellas.

Hace 1 semana platicaba con un amigo que ha vivido en Estados Unidos, México y Korea. Cuándo sus amigos le preguntan sobre la aventura que fue Korea, mi amigo responde que la verdadera aventura es vivir actualmente en México.

¡La ciudad de México una aventura mayor que el haber vivido con un monje budista en Korea!

Cada quién vive sus viajes de una manera diferente. En mi experiencia, yo he experimentado al menos cuatro etapas como consecuencia de haber vivido en distintos lugares…

1. Asombro y atención a las diferencias

La primera vez que abandonamos nuestro país nos asombramos y observamos las diferencias. Si somos de un país en desarrollo y vamos a uno “desarrollado” vemos lo positivo y las cosas que no tenemos. Observamos las calles, personas y construcciones queriendo entender las diferencias. Admiramos la cultura ajena y añoramos el tener un país cómo el que no es nuestro.
E.g. “¿Por qué no tenemos calles tan limpias cómo las de Edmonton?”

2. Autoconocimiento y respeto a lo nuestro

La segunda etapa es ciertamente distinta. Conforme más viajamos y más creamos marcos de referencia más nos percatamos de nuestras diferencias. Lo que era diferente en un país resulta ser común en todos los países menos en el nuestro. Entendemos lo que nos hace Mexicanos y lo presumimos ante otras culturas. El día de muertos, el picante y Vicente Fernández son temas que admiramos y abrazamos ya que nos hacen diferentes al resto. París tendrá el Louvre pero nosotros tenemos pirámides. Alemania tendrá eficiencia pero nosotros tenemos ingenio. No sé de psicología pero diría que el Síndrome de Ulises, si es que sucede, creería que ocurre en esta etapa.

3. Similitudes y entendimiento

Llega un punto dónde cansados de buscar las diferencias buscamos las similitudes que tenemos. Aceptamos que todos somos seres humanos, iguales y con los mismos sentimientos. Los holandeses NO son liberales, los españoles NO son fiesteros y los individuos de la India NO son genios. Todos somos seres humanos que simplemente reaccionamos a los incentivos locales que dictan nuestro comportamiento.

¡A pesar de que eres de Bangladesh vimos las mismas caricaturas en nuestra infancia!
¡Eres de Bélgica pero entiendes Brasil mejor que yo que soy Mexicano!
¡Esta ciudad no se si es de Colombia o México!

La nacionalidad y el lugar en el que nos encontramos no importan. Nuestras acciones son guiadas por las reglas del lugar en el que vivimos y la otra persona no es diferente por su cultura sino por las ideas de su cabeza.

4. Pertenencia y duda

No sé cual sea mi siguiente etapa. En este momento me doy cuenta de mi falta de sentido de pertenencia. Soy mexicano porque el azar quiso que así fuera. Una visa es un documento con poco sentido en el gran esquema de las cosas y el siguiente paso es desconocido para mi en este momento. Quizás todos tenemos un sesgo natural a regresar a nuestra casa. Otros dirán que una vez que se viaja ya no hay vuelta atrás y nuestro hogar es nuestra persona. ¿Será verdad todo esto?

No lo sé. Pero si algún día encuentro la respuesta. Escribiré sobre la misma en una entrada.

M.

El valor de asombrarnos Diciembre 22, 2009

Posted by Marco Castillo in Diario, Filosofando.
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Fragmento de mi diario (Diciembre 09, 2009)

Una niña mira por la ventana del avión, tendrá unos 5 o 6 años. La madre está dormida a su lado y eso que el avión todavía no despega. La niña mira con asombro la forma en la que el avión deja la tierra y no despega su cara de la ventana sino hasta el momento en el que solamente puede ver nubes.

La niña abre la boca de asombro al ver las luces de la ciudad desde el aire. Veo mi ventana y aunque la vista es bonita me causa más interés el ver la capacidad de asombro de la niña. Ver esa cara hace sentirme triste por no recordar el momento en el que yo dejé de asombrarme cómo ella.

Viajar en avión ya no es una aventura o experiencia agradable. Subirme a un avión es un mal menor que debo tolerar para llegar a mi destino. Viajar a México implica perder un día de mi vida, hacer filas en el aeropuerto y rezar para que la nieve no retrase mi vuelo.

Por más que lo pienso más me doy cuenta que hay más razones para estar como la niña. La vista es bonita. Ver una ciudad desde las alturas hace recordarnos lo grande que somos como raza y lo pequeños que somos cómo individuos. Desafortunadamente al crecer perdemos esa capacidad de asombro que poseen todos los niños y esa inocencia y capacidad de ser receptivos a nuevas ideas.

¿A dónde voy? Rumbo a la ciudad de México. Una ciudad que no me gusta no por su tráfico y ruido sino por el hecho de sentirme tan insignificante en la misma. Veinte millones de almas conviviendo y cruzándose cada día. Cada que veo tantas personas no logro evitar el cuestionarme si estoy viviendo mi vida de la manera correcta. Tantas opciones y sólo una manera.

No sé si hace sentido todas estas cosas que estoy escribiendo. No obstante, creo que a final de cuentas, el estar en un avión no es del todo una mala experiencia. Quizás no me asombro pero al menos pienso y cuestiono. Dos habilidades que se ganan cuándo se pierde la inocencia.

M.