La vida son momentos. La suma de memorias. No lo que vivimos sino lo que recordamos. Una vida es un conjunto de experiencias. Gratas o negativas, lo que cuenta es vivir y usar nuestros sentidos. Esta fue la conclusión a la que llegué tras analizar el valor del tiempo. Una pregunta que me ha perseguido por al menos un par de días.
¿Cuál es el valor del tiempo? A pesar de haber escuchado que el tiempo es el recurso más valioso que tenemos, nunca me había puesto a analizarlo.
El dinero pierde valor conforme pasa el tiempo. Un dólar vale más el día de hoy que el día de mañana. Hace dos días me pregunté si el tiempo tendría el mismo comportamiento.
Dicho en otras palabras. Si asumimos que no moriremos… ¿Vale lo mismo un minuto el día de hoy que un minuto el día de mañana?
Mi reacción inicial fue que un minuto vale lo mismo sin importar la fecha. A final de cuentas, cada minuto contiene 60 segundos y en cada segundo tenemos la misma probabilidad de ser felices.
No se requiere ser un genio para darnos cuenta que quizás este no es el caso.
Cuándo tenía cinco años e iba a cumplir seis recuerdo que el tiempo parecía ser eterno. El hecho de que 1 año representaba una quinta parte de mi vida, le daba un valor relativo distinto a cada día. Conforme más crecemos el tiempo parece pasar más rápido y es más escaso. Sobra decir que un anciano valora más su tiempo que un veinteañero. El tiempo vale más conforme más pasan los años.
No obstante… ¿Por qué postergamos? ¿Por qué decimos “mañana lo hago? Asumir este comportamiento sugiere que valoramos más el día de hoy que el día de mañana. Tener incertidumbre por no saber que día moriremos hace que el minuto actual valga más que le minuto que llegará mañana.
Un amigo afirma que el valor del tiempo fluctúa conforme pasa el tiempo. Son los inicios y los finales de las etapas de nuestra vida lo que cambia el precio relativo de los instantes que vivimos. El último año de la universidad vale más que el segundo. Los últimos 10 minutos de un partido de soccer valen más que los 10 minutos del comienzo. Cada minuto vale distinto según la etapa que vivimos.
¿Cómo se puede entonces maximizar el valor del tiempo?
Si el tiempo valiera menos conforme mas pasa el tiempo, se debería vivir el presente ya que el mañana es incierto. Se viviría cada instante no solamente por el hecho de que algún día moriremos sino por que el día de mañana tiene menos valor que el minuto que estamos viviendo.
Por otro lado, si el tiempo valiera más en un futuro, el objetivo seria invertir lo más que se pueda el día de hoy para tener mayor cantidad de tiempo disponible en un futuro.
Parece ser que aquella frase que afirma que hay que planear como si nunca fuéramos a morir y al mismo tiempo vivir cómo si hoy fuera el último día de nuestras vidas refleja la solución a la paradoja del tiempo.
No sé porque hay que analizar el valor del tiempo. No importa saber si una hora vale más el día de hoy que el día de mañana ya que el tiempo no se consume de la misma manera que el dinero. El tiempo no se puede gastar en las cantidades que queremos. Si quisiéramos gastarnos todos nuestros minutos, la única forma de hacerlo es en secuencia y uno tras otro lo cual requiere tiempo.
Una amiga me escribió y me dice que la respuesta se encuentra en saber en que se pueden invertir los minutos de hoy comparado con los minutos de mañana. A final de cuentas lo que importa es lo que ponemos en estos minutos.
Parece ser obvia esta respuesta, pero muchas veces lo obvio es lo más difícil de descubrir en esta vida.
Un minuto sin memorias es un minuto que se ha desperdiciado. No importa si lo que se vive son lagrimas o sonrisas, lo que importa es tener minutos que se hayan vivido.
Que ironía que esta cadena de ideas se originó por querer comparar dos planes de telefonía.
Add to: Facebook | Digg | Del.icio.us | Stumbleupon | Reddit | Blinklist | Twitter | Technorati | Yahoo Buzz | Newsvine