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Archivos para febrero, 2011

Soledad y Dirección

Sé que estos dos conceptos no deberían de estar relacionados. Desgraciadamente en mi vida casi siempre lo han estado. “Dirección ergo soledad” parece ser la fórmula que ha regido mi vida.

Siempre creí conocer el significado de estas palabras. La experiencia me demostró que era necesario vivirlas para saber lo que realmente implican. Soledad no es estar solo sino saber que nadie piensa en ti en este momento. Estar perdido no es el no saber dónde nos encontramos sino no saber a dónde dirigirnos.

Por alguna extraña razón, cada que visito Nueva York vivo la soledad y el sentimiento de estar perdido al mismo tiempo. Me pregunto si la palabra ciudad define lo que esta urbe representa. No es una jungla pero tampoco una urbe. Juntar personas tan distintas crea experimentos sociales en cada esquina.

Tengo 5 días para elegir mi trabajo de verano. Dos empresas en el sector salud y una de tecnología. Las tres son muy buenas opciones y son precisamente lo que buscaba. Escribir esto último me hace preguntarme si acaso estaré viviendo la maldición China de obtener lo que quería.

Escribir en mi diario en un bar Belga me hace pensar que quizás debería regresar a mi cuarto. Veo a otra persona sola y me reconforta el saber que no soy tan raro. Veo que no hay mesas disponibles y me siento culpable de minimizar las utilidades del dueño del lugar en el que me encuentro.

Diario o blog. Mañana la mente me dirá en dónde publicar esta entrada.

Preguntas

Todas las preguntas tienen respuesta…

El verdadero valor se encuentra en saber que preguntar.

¿Qué es el Lujo? Perspectivas del CEO de Moschino

La semana pasada, gracias al programa de “Visiting Executive” de Tuck, tuve la oportunidad de comer con Alessandro Varisco, el CEO de Moschino. Antes de convertirse en el director general de Moschino, Alessandro ya había trabajado para otras empresas y marcas como lo son Versace, Armani y Gianfranco Ferré.

La comida fue muy interesante ya que Alessandro nos contó a varios alumnos su perspectiva sobre lo que se necesita para ser exitoso en su industria. En sus palabras, el “Lujo” no es un producto sino una emoción, una actitud y un estilo de vida.

Para competir en esta industria, se debe entender el ADN de una marca. Ser capaz de oler, vivir y sentir nuestra marca para poder comunicar estas sensaciones a los consumidores. Si se hace correctamente, se puede tener el éxito de Louis Vuitton. Si se hace de manera incorrecta, la marca termina convirtiéndose en algo similar a Pierre Cardin, quien en las palabras de Alessandro, esta marca está más diluida que el agua.

Aunque esta tarea suena sencilla, la verdad es interesante ver que distintos países tienen distintas necesidades. En países en vías en desarrollo, el lujo proviene de la marca, en países desarrollados, el lujo proviene del bienestar. Mientras en Europa la gente asocia lujo con tener un estilo de vida que permite viajar alrededor del mundo y en Estados Unidos lujo implica tener el último producto de Apple, en un país en vías en desarrollo, el lujo equivale a tener una marca.

Culturas…

Estas últimas semanas me he entrevistado con varias compañías y me he dado cuenta de un fenómeno muy interesante. Al final de cada entrevista cuando le pregunto al entrevistador sobre lo que se necesita para ser exitoso en su compañía, me he encontrado con dos tipos de empresas.

Aquellas empresas dónde el entrevistador responde…

“Ser inteligente y dar resultados”

Y aquellas dónde responden…

“Conocer personas y alinearlas a un objetivo”

No pretendo emitir un juicio sobre cuales empresas son mejores ya que la mayoría de las empresas con las que me he entrevistado son exitosas en su industria. Lo que me llama mucho la atención es que aquellas que entran en la primera categoría parecen ser más receptivas a contratar a alumnos internacionales además de ser  más “cool” y reconocidas por su inovación.

Por otro lado aquellas empresas más tradicionales y que tienen reputación de ser burocráticas entran en la segunda categoría.

¿Cómo ahorrar?

El día de ayer alguien me preguntó… ¿Qué me recomendarías para empezar a hacer un ahorro considerando que hay que empezar desde cero? Esta pregunta me dejó perplejo ya que es muy compleja. De hecho, me tomó un día el pensar sobre los elementos necesarios para responderla.

A continuación les pongo la respuesta que brindé. Debo aclarar que mi respuesta está simplificando y generalizando muchos conceptos de finanzas. En la vida siempre hay excepciones y este post no es la excepción. No obstante, creo que las ideas generales que se muestran en mi respuesta pueden ayudar a aquellas personas que no tienen conocimientos de finanzas.

¿Cómo ahorrar?

Creo que esta pregunta se divide en dos partes. La primera implica cómo ajustar nuestro estilo de vida para poder ahorrar y la segunda que se refiere a cómo invertir el dinero que ahorramos.

1) Cómo ajustar nuestro estilo de vida para poder ahorrar

No es fácil responder a esta pregunta. Ahorrar es muy similar a bajar de peso. “Solamente” se requiere de fuerza de voluntad. Desgraciadamente, para la mayor parte de nosotros, es muy difícil el disminuir nuestro nivel de consumo actual y por lo tanto nunca logramos ahorrar.

Según lo que he leído, una forma relativamente fácil de ahorrar es empezar de manera conservadora. En lugar de querer ahorrar 20% de nuestro sueldo, quizás deberíamos empezar con 5% o 10%. No obstante, es muy importante que cada vez que recibamos un aumento de sueldo, destinemos la mayor parte de este aumento a nuestra cuenta de ahorros. Es decir, si al final del año recibo un aumento de sueldo de 1000 pesos al mes, lo ideal sería destinar la mayor parte de estos 1000 pesos a nuestra cuenta de ahorros. Dado que nuestro estilo de vida todavía no se ha ajustado a estos mil pesos adicionales, es más fácil el tener la fuerza de voluntad para ahorrarlos. Lo mismo aplica con los aguinaldos, bonos y regalos. Es más fácil el destinar una porción considerable de estas fuentes de ingreso que el disminuir nuestros gastos mensuales. Si empezamos a hacer esto el día de hoy, en unos 10 años vamos a llegar al punto en el que vamos a estar ahorrando un buen porcentaje de nuestro salario sin darnos cuenta.

Por otro lado, otra cosa que también ayuda mucho es el “automatizar” nuestras finanzas. Algunas cuentas de banco o fondos de inversión nos permiten realizar transacciones mensuales de manera automática. Si le decimos a nuestro banco que el día último de cada mes debe transferir X cantidad de pesos a nuestra cuenta de ahorros, es más fácil el mantener la disciplina de ahorrar.

2) Cómo invertir lo que ahorramos

Antes de invertir, debemos asegurarnos de no tener deudas. De nada sirve invertir en Cetes o en acciones y obtener un rendimiento del 10% si nuestra tarjeta de crédito nos está cobrando 20% de intereses. El único caso en el que no conviene pagar las deudas es si la tasa de interés que tenemos que pagar es menor al rendimiento de nuestras inversiones.

Una vez que hemos eliminado nuestras deudas, tenemos que decidir cómo invertir el dinero. Resumiendo todas las clases de finanzas que he tomado, puedo decir que…

  1. Nadie, absolutamente nadie puede predecir el mercado. Los mejores fondos de inversión del 2010 van a ser son los peores fondos en el 2011. De nada sirve que un grupo de 10 premios Nobel administren tu dinero o que una persona con conexiones importantes en Wall Street lo haga. El mercado de valores es totalmente aleatorio y es imposible de predecir. Aunque esto es muy obvio y la evidencia es demasiado sólida, muy pocas personas quieren admitirlo (particularmente aquellos cuyo trabajo es escoger acciones y vender sus servicios).
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Espejos

Debo admitir que me fascinan los espejos. Antes de que me critiquen o acusen de ser narcisista, debo aclarar que lo que me atrae de los espejos es la función que tienen en esta vida.

Un espejo no es un objeto de vanidad sino una herramienta que permite conocernos y entender el camino que hemos recorrido. Ver nuestras arrugas, facciones y rasgos nos permite entender la forma en la cual hemos madurado y la manera en la cual nos perciben otras personas.

Recuerdo que hace muchos años quise distanciarme de la imagen reflejada por los espejos. De niño pensaba que si miraba un espejo por horas iba a ser posible hacerlo cometer un error y descubrir al impostor que se encontraba tras la imagen reflejada.

Aunque nunca logré aquel objetivo, debo confesar que ya ha habido varios momentos en los cuales no he reconocido la imagen que veo en el espejo. Conocerse a sí mismo es muy difícil y también lo es el entender la imagen que proyectamos ante el mundo.

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