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Archivos para octubre, 2010

La ley del Mínimo Esfuerzo (La regla del 80/20)

Dicho principio afirma que 20% de un fenómeno es explicado por 20% de las causas. Si queremos traducir este principio a nuestra vida diaria, bien podemos decir que 20% de nuestro esfuerzo nos va a traer 80% de los resultados.

La regla del 80/20 es muy común en el mundo de la consultoría. Los consultores por lo general utilizan el principio de Pareto todos los días ya que una de las partes más importantes de su trabajo es identificar la cantidad mínima de evidencia que es suficiente para probar o refutar una hipótesis.

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El valor de una milla de American Airlines

El día de hoy compré mi boleto para ir a México en Navidad. Contrario a otros años, en esta ocasión tuve que usar mis millas de viajero frecuente ya que mi presupuesto de estudiante es bastante limitado.

Tras comparar el precio que hubiera pagado sin usar millas con la cantidad que terminé gastando (y ajustando mis cálculos con las tarifas asociadas a usar millas) me he dado cuenta de que le di una valuación de 1.05 centavos a cada milla.

Una búsqueda en internet me dice que 1 centavo por milla es el estándar de la industria. A pesar de esto,  es fácil encontrar en foros especializados historias de personas que logran sacarle mucho más provecho a sus millas (i.e. más de 2 centavos por milla) al realizar vuelos internacionales en primera clase.

En mi caso particular, recuerdo haber comprado boletos con millas en los cuales les daba una valuación de 1.50 centavos a cada milla que gastaba. Es decir, siento que American Airlines se ha beneficiado de mi situación financiera. En otras circunstancias (i.e. no estudiante), hubiera comprado el boleto con dólares y guardado mis millas para un momento en el que me generaran más valor que el que les he asignado.

Asimismo, el hecho de haber pagado 1 centavo por milla me hace pensar que quizás mi tarjeta de crédito no es la más adecuada para mis necesidades de estudiante. De haber tenido una tarjeta de “Cash Back” hubiera obtenido también 1 centavo por cada dólar de compras.

En pocas palabras, me encuentro en un punto de indiferencia.

El Conejo de Terciopelo / Cómo los juguetes se vuelven reales

El día de hoy leí un cuento muy bueno que me hizo recordar el libro del Principito. El título del cuento es el “Conejo de Terciopelo” o “Cómo los juguetes se vuelven reales”. Anexo les pongo un fragmento que me llamó mucho la atención.

Por cierto, esta historia fue escrita por Margery Williams.

……………….

“¿Qué es ser real?” Preguntó un día el Conejito, cuando todos los juguetes estaban juntos cerca de la pantalla protectora del hogar, antes de que Nana viniera a arreglar la habitación. “¿Es tener cosas que zumban en tu interior y una palanca que te hace funcionar?”

“Ser REAL no consiste en cómo estás hecho”, dijo el Caballo. “Es algo que te pasa. Cuando un niño te quiere durante mucho, mucho tiempo, no sólo para jugar contigo, sino que REALMENTE te quiere, entonces te conviertes en algo REAL.”

“¿Duele?”, preguntó el Conejito.

“A veces,” dijo el Caballo, que siempre era de fiar. “Pero cuando eres real ya no te importa que te hagan daño.”

“¿Te sucede de pronto, como cuando te dan cuerda, o poco a poco?”, preguntó.

“Eso no te ocurre repentinamente”, dijo el Caballo. “Te vas haciendo poco a poco y tarda mucho tiempo. Por eso no le suele ocurrir a los que se quiebran con facilidad, o a los que tienen bordes afilados, o a los que se guardan cuidadosamente. Generalmente, cuando te haces REAL, casi todo tu pelo se ha desgastado, tus ojos se han salido, tus articulaciones están sueltas y te sientes muy maltrecho. Pero estas cosas no importan ya, porque una vez que eres REAL ya no puedes ser feo, excepto para la gente que no entiende.”

Si les interesa leer la historia completa, pueden hacerlo aquí (solamente encontré la historia en inglés).

Viviendo con el miedo de no vivir

El día de hoy es un día de nostalgia y reflexión. Parece ser que estoy viviendo el “miedo de perder sensaciones” que narra Philip Delves en su libro “Ahead of the Curve”.

Hace dos meses, creí estar preparado para mis dos años en Dartmouth. Tenía mis prioridades definidas y me considero una persona a la cual le resulta fácil actuar una vez que tengo mis metas y valores establecidos. No obstante, el día de hoy, al mirar hacía el pasado, no puedo evitar sentir que me estoy perdiendo de algo.

Esta sensación me hizo recordar el libro de “Ahead of the Curve” que leí hace un año. Tras una búsqueda rápida en Google, me fue posible encontrar dos párrafos que narran lo que creo que estoy viviendo…

“And then there was FOMO, fear of missing out. The trick to HBS (Harvard Business School), the administration kept telling us, was not succumbing to FOMO. You had to choose exactly what you wanted to do and do it without fretting about what else was going on. I quelled my own FOMO by going to the library each day and reading the newspapers, trying to get my head as far away from the bubble as possible. But FOMO was a persistent stalker on campus, sowing poison in every mind”.

“HBS,” he said, hoisting a ball of noodles to his mouth, “is a factory for unhappy people. We have so many choices, and yet so few people seem happy about that. It just makes them anxious. And more anxious. And then they make terrible decisions about their lives. But,” he added, “these are mostly very good people. People from good families with good values. I can’t figure out what happens. I think they just get desperate.”

Es ridícula la forma en la cual opera la mente humana. Tener opciones debe ser una bendición en lugar de una maldición. Tener la sensación de que se está perdiendo algo significa que se está viviendo al máximo. Pensar todo esto me hace llegar a la extraña conclusión de que no vine a la escuela a aprender negocios sino que estoy tomando un curso aplicado sobre cómo ser feliz en esta vida.

Esta entrada fue publicada originalmente en surrealistaracional.com en el siguiente enlace.

Ideas

Al menos una vez cada tres meses pierdo un día de mi vida buscando una “gran idea”. Por lo general esto ocurre en un día entre semana en el cual termino desvelándome y durmiendo 1 o 2 horas.

Horas de mi vida se pierden buscando una actividad que me haga feliz y genere suficiente valor a la sociedad como para mantenerme en un futuro.

Conforme más pasa el tiempo menos creo que existe esta idea. Me pongo a pensar en aquella frase de Edison que menciona que el éxito es 1% inspiración y 99% transpiración. De nada sirve tener una idea si no se pone esfuerzo en perseguirla.

Se puede tener una mala idea pero aun así ser exitoso si se es bueno ejecutándola.  Sin importar la industria o el tema de nuestra idea, el mundo es suficientemente grande como para encontrar un mercado para la misma.

El reto consiste no en encontrar la idea sino en dedicarle las 10,000 horas necesarias para ejecutarla. El reto consiste en sudar y dejar de perder tiempo buscando algo que quizás nunca llega.

La importancia de perder

Aunque debería dormir ya que estoy algo cansado y he dormido poco en estos días, creo que vale la pena escribir las ideas que me pasan por la cabeza ya que de otra manera dudo hacerlo en otro día.

Esta semana son las elecciones para la mesa directiva en la escuela. Ver a los candidatos y sus campañas me hizo recordar aquellos días de la universidad en los cuales la política estudiantil ocupaba la mayoría de mi tiempo.

Escuchar los discursos de los candidatos me hizo recordar no las victorias sino la derrota. Aquel día en el que un grupo de amigos y yo perdimos unas elecciones por unos cuantos votos.

Parece ser que es verdad aquella frase que afirma que se aprende más de la derrota que de las victorias.

Iba a escribir que hace seis años no hubiera creído que perder era una buena opción. Ver mi diario me hace darme cuenta de que este no es el caso.

3 de mayo del 2004

He tenido mucho stress, nunca he tenido esta sensación.  A las 5:20 de la tarde estaba mareado, sentí que me desmayaba por la falta de sueño y comida.

…A las 2 de la mañana va a empezar el conteo de votos, ahí vamos a estar Carlos y Yo, o al menos eso espero. Estoy bien nervioso, no sé qué ver, o que hacer para cada uno de los casos posibles. Esperemos que suceda lo mejor. Aunque mientras no veamos las cosas a largo plazo no sabremos qué es lo mejor.

4 de mayo del 2004

308 economistas votaron
148 nos apoyaron
159 los apoyaron a ellos
10% de impugnación a nosotros
12% de impugnación a ellos
Salto neto 133 votos nosotros contra 139 votos de ellos

¿Qué más puedo decir? Que cuando recibí la noticia de que habíamos perdido me quedé helado. Me sentí triste y confundido. Eran las 6 de la mañana, estaba desvelado. Lo único que hicimos fue bajar las escaleras en silencio Tulio, Carlos y Yo.

…Al bajar todo mundo se nos quedó viendo. Recuerdo la cara de asombro de muchas personas. La verdad que estoy muy agradecido de todos mis amigos que estuvieron presentes.

…César Iván, Angie, Katy, Davina, Pau, Lucy, Celina, Edgar, Paulina, Adriana, Humberto, Tulio, Mauricio, Emilio etc. Es asombroso ver como se quedaron despiertos más que por una causa por la amistad…

Perder me hizo admirar al otro candidato y aprender de su victoria.

Perder me hizo aumentar mi introspección y darme cuenta de muchos defectos que tengo como persona. Solamente cuando se pierde pensamos en lo que hicimos mal y aprendemos a ser humildes.

Perdiendo nos damos cuenta de que es necesario esforzarnos más de lo debido y perdiendo aprendemos que el “nunca” y el “siempre” no existen.

En estas elecciones voy a votar por mis amigos. No obstante, sin importar del resultado que obtengan, deseo de todo corazón que le saquen el mayor provecho a esta experiencia.

“How will you measure your life” – Clayton Christensen

Acabo de leer un artículo muy bueno publicado por Clayton Christensen en la página de Harvard Business Review. El título del artículo es “How will you measure your life?” y el mismo nos habla sobre tres cosas principalmente:

1) Cómo ser felices en nuestra carrera profesional

2) Cómo hacer que nuestra relación con nuestra esposa e hijos nos traiga felicidad

3) Cómo evitar terminar en la cárcel

El artículo está relativamente largo pero vale la pena leerlo. A continuación comparto algunos de mis fragmentos favoritos.

Sobre cómo medir nuestra vida…

“Think about the metric by which your life will be judged, and make a resolution to live every day so that in the end, your life will be judged a success.”

Sobre la importancia de pensar…

“When I was a Rhodes scholar… I decided to spend an hour every night reading, thinking, and praying about why God put me on this earth. That was a very challenging commitment to keep, because every hour I spent doing that, I wasn’t studying applied econometrics. I was conflicted about whether I could really afford to take that time away from my studies, but I stuck with it—and ultimately figured out the purpose of my life. Had I instead spent that hour each day learning the latest techniques for mastering the problems of autocorrelation in regression analysis, I would have badly misspent my life. I apply the tools of econometrics a few times a year, but I apply my knowledge of the purpose of my life every day.”

Sobre la forma en la cual invertimos nuestro tiempo…

“People who are driven to excel have this unconscious propensity to underinvest in their families and overinvest in their careers—even though intimate and loving relationships with their families are the most powerful and enduring source of happiness. If you look at personal lives through that lens, you’ll see the same stunning and sobering pattern: people allocating fewer and fewer resources to the things they would have once said mattered most.”

Sobre la forma de evitar terminar en la cárcel

“Unconsciously, we often employ the marginal cost doctrine in our personal lives when we choose between right and wrong. A voice in our head says, “Look, I know that as a general rule, most people shouldn’t do this. But in this particular extenuating circumstance, just this once, it’s OK.” The marginal cost of doing something wrong “just this once” always seems alluringly low. It suckers you in, and you don’t ever look at where that path ultimately is headed and at the full costs that the choice entails… The lesson I learned from this is that it’s easier to hold to your principles 100% of the time than it is to hold to them 98% of the time. If you give in to “just this once,” based on a marginal cost analysis, as some of my former classmates have done, you’ll regret where you end up.”

Sobre lo que implica ser humilde…

“One characteristic of these humble people stood out: They had a high level of self-esteem. They knew who they were, and they felt good about who they were. We also decided that humility was defined not by self-deprecating behavior or attitudes but by the esteem with which you regard others.

Generally, you can be humble only if you feel really good about yourself—and you want to help those around you feel really good about themselves, too. When we see people acting in an abusive, arrogant, or demeaning manner toward others, their behavior almost always is a symptom of their lack of self-esteem. They need to put someone else down to feel good about themselves.”

Ninguna idea es radical o nueva. No obstante, es muy fácil olvidar estos conceptos si no nos hacemos el objetivo de recordarlos cada día.

Cálculos servilleteros

Dado que recibí un par de preguntas sobre la metodología que utilicé para afirmar que 7 personas morirán en los siguientes 10 años, anexo describo la manera en la que obtuve este número y los supuestos utilizados.

Supuestos:

  • Los lectores de este blog son mexicanos o tienen la expectativa de vida de un mexicano.
  • Este espacio es leído por personas mayores a 15 años y las personas que leen este espacio siguen la misma distribución que la pirámide poblacional del 2010.

Usando estos supuestos tomé las tablas de vida publicadas por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) que contienen la probabilidad de morir en cada año (del 2005 al 2050) para hombres y mujeres de distintas edades.

Para cada edad y sexo utilicé la misma fórmula:

Probabilidad de que una persona de 15 años siga viva en 10 años = (1 – probabilidad de morir a los 15 años en el 2010) * (1- probabilidad de morir a los 16 años en el año 2011) * (1 – probabilidad de morir a los 17 años en el año 2012) * (1 – probabilidad de morir a los 18 años en el año 2013)…. Etc.

Una vez que obtuve la probabilidad de que una persona de cada sexo y edad siga viva en los siguientes 10 años, comparé la población total en cada rango de edad con la cantidad de personas que morirán. Esto me permitió llegar a la conclusión de que 93 personas de cada 100 seguirán vivas.

Iba a anexar un archivo de Excel con la metodología utilizada pero parece ser que no puedo hacerlo en WordPress. Si encuentro la manera de hacerlo lo subiré a este espacio.

Obviamente hay formas en las cuales se puede refinar este número ya que se asume que la penetración de internet es independiente de la edad de una persona. Asimismo dado que no soy actuario, no estoy seguro si hay mejores metodologías de estimar lo que me propongo.

10 años de vida

Un día en el que me quedé trabajando más de lo debido me puse a pensar en cómo viviría si supiera que tan sólo me quedan 10 años de vida.

Es fácil decir lo que haríamos si nos quedara tan sólo 1 día. Supongo que la mayoría de nosotros pasaríamos nuestros últimos minutos con amigos y seres queridos a la vez que viviríamos placeres antes de despedirnos. Vivir al máximo es sencillo si se sabe que solamente podremos hacerlo por un día.

No obstante, vivir 10 años requiere de una fuente de ingreso. Diez años es suficiente para hacer una familia, viajar alrededor del mundo y estudiar una maestría.

Hombres excepcionales cambian el rumbo de la historia en menos tiempo. Henry Ford, Bill Gates y Thomas Edison son ejemplos de lo que un humano puede lograr si se tienen metas y sueños.

Cuatro años le tomó a Miguel Ángel el pintar la Capilla Sixtina y dos fueron suficientes para que Dostoevsky escribiera Crimen y Castigo. Como raza humana nos bastó 10 años para descifrar el genoma humano y 8 para mandar un hombre a la luna.

Si fuese verdad aquella máxima que afirma que se requieren 10,000 horas para convertirse en un experto, 10 años es suficiente para para serlo en al menos 3 disciplinas.

El reto de responder la pregunta de los 10 años no es la falta de opciones o de tiempo. El verdadero reto consiste en escoger la opción que nos haga sonreír la mayor parte de esos 3,650 días. Por eso pregunto:

Si supiéramos que moriremos en 10 años… ¿Qué cambiaríamos de nuestra vida?

¿Trabajaríamos en la misma empresa o renunciaríamos y viviríamos nuestra pasión aunque tuviéramos menor sueldo?

¿Estudiaríamos para conseguir un trabajo o para vivir nuevas emociones cada día?

¿Aprenderíamos chino para ponerlo en nuestro currículo o italiano para disfrutar de unas vacaciones en Sicilia?

Teniendo tan sólo 10 años de vida…

¿Nos acordaríamos de nuestros sueños de la infancia o viviríamos con la madurez de un adulto?  ¿Compraríamos ropa y muebles o viajaríamos al medio oriente? ¿Gastaríamos dinero en televisión de paga o invitaríamos a cenar a nuestros amigos?

Cierro los ojos y me pregunto si me mudaría a otra ciudad. Si viviría en una playa dónde aprendería a surfear o si viviría en un lugar frío dónde viviría al máximo las estaciones del año. Quizás no tendría un trabajo “prestigioso” pero viviría en el lugar que yo he deseado.

Aunque no quiero sonar como poema motivacional, estoy seguro de que leería más libros, viajaría a lugares exóticos y daría más abrazos a la vez que evitaría leer tantos periódicos. Es paradójico el pensar que entre menos tiempo tuviera de vida, mayor sería la calidad de la misma.

La pregunta que me hago no es hipotética. Según mis cálculos servilleteros, de cada 100 personas que lean este texto, 7 morirán en este periodo de tiempo.

¿Y el resto? ¿Qué pasará con los 93 que sobrevivan estos 10 años que habrán pasado?

¿Se arrepentirán de haber vivido intensamente durante estos años?

¿O acaso se dirán?

“Me hubiese gustado pasar más tiempo en la oficina”.

Si tuvieras la atención de las personas más ricas y poderosas del mundo ¿qué les dirías?

Hace uno o dos años, una amiga me contó que cuando estaba entrevistando para entrar a su maestría, la persona de admisiones le preguntó…

“Si tuvieras la atención de las personas más ricas y poderosas del mundo, ¿qué les dirías?”

A mí no me hicieron esa pregunta cuándo fui entrevistado. No obstante, el día de ayer estaba pensando que quizás debería pensar en la respuesta. Hace unos meses hubiera dicho que pensar en una respuesta era una pérdida de tiempo o a lo más un ejercicio académico.

El día de hoy creo que es una necesidad más que un experimento.

A pesar de que Tuck está en un área rural de Estados Unidos, es sorprendente el ver la frecuencia con la cual ejecutivos y directores de empresas visitan la escuela. El hecho de que cualquier alumno que lo desee pueda reunirse en privado durante 15-20 minutos con estos ejecutivos hace preguntarme…

Si tuviera frente a frente al director general de una multinacional… ¿Qué le diría?

¿Qué valor le puede brindar un estudiante de veintitantos años al líder de una organización que genera billones de dólares en ventas? Aunque es obvio el valor que un ejecutivo le puede brindar a un estudiante, ya sea consejo o trabajo, la verdadera interrogante es ¿Qué puedo ofrecer a cambio?

Aunque suena un poco ingenuo o idealista, creo que usar 15 minutos para promocionarme es desperdiciar los 15 minutos que pueda tener con estos individuos.  ¿Por qué no pensar en una forma de ayudar a este ejecutivo? ¿Por qué no compartirle una idea que pudiera mejorar la calidad de vida de sus empleados o mejorar el mundo en el que vivimos?

Desgraciadamente, el problema de asumir esta filosofía es que el primer paso es tener una idea.

Esta entrada fue publicada en surrealistaracional.com, la entrada original se encuentra aquí.

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