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Archivos para julio, 2010

Encontrando el Trabajo y la Carrera Perfecta

El día de hoy la oficina de desarrollo profesional (Career development) de Tuck me mandó una serie de exámenes de personalidad diseñados para ayudarme a elegir un trabajo que esté alineado con mis intereses y habilidades.

Responder estos exámenes me hizo recordar la preparatoria. Aquellos días en los cuales tenía que elegir una carrera profesional. Contrario a aquellos años, en estos momentos mi disyuntiva no se encuentra entre robótica y economía.

Saber que se puede trabajar en una industria y función distinta, hace que elegir un camino no sea  fácil.

Los exámenes me dicen que tengo un interés muy marcado en “Desarrollo de Teoría y Pensamiento Conceptual”. En pocas palabras, me gusta resolver problemas usando ideas abstractas.

No sé si preocuparme o sentirme halagado de que este interés no sea común (según mis resultados) entre los alumnos que estudian negocios. El reporte me dice que los trabajos e industrias que me van a hacer feliz son:

  • “Research and Development Management”
  • “Project Management”
  • “Private Equity (incluyendo leveraged buy-out)”
  • “Management in Science and Technology”
  • “Strategic Planning and Business Development”.

Es muy interesante que consultoría y banca de inversión, las dos ocupaciones más comunes para los alumnos de un MBA, son profesiones que aparecen hasta casi el final en mis resultados.

Me pregunto si acabaré trabajando en estas áreas.

Esta entrada fue publicada en surrealistaracional.com, la entrada original se encuentra aquí.

The Girl Who Kicked the Hornet’s Nest – Libro

Durante estas semanas tuve la oportunidad de leer el tercer libro de la trilogía de Stieg Larsson. Este libro se llama “The Girl who Kicked the Hornet’s Nest” (no sé si la versión en español tiene el mismo nombre) y es la continuación de “The Girl with the Dragon Tattoo” y “The Girl Who Played with Fire”.

Tal y como lo mencioné en otro post, este libro solamente lo leí debido a que la segunda parte de la trilogía queda inconclusa (lo cual no me cayó en gracia). Asimismo,  necesitaba algo de ficción para matar el tiempo en el aeropuerto.

El libro comienza exactamente en dónde termina la segunda parte. Más que una novela, este libro es el desenlace de una historia que se desarrolla en los otros dos libros. Si se analiza la trilogía completa, creo que es una historia interesante. Si se analiza solamente el tercer libro per se, creo que no vale la pena.

Recomiendo el libro para todos aquellos que ya hayan leído la segunda parte. Para el resto, quizás valga la pena solamente leer el primer libro.

Regreso a México

Pirámides, pueblos coloniales y visitas a amigos. Así se resumen mis últimos días en los que estuve en varias ciudades de México con mi novia. Tras estas dos semanas puedo afirmar que ser guía es muy distinto a ser turista.

Explicar la razón de ser de todo lo que nos rodea me hizo entender mejor mi cultura. ¿Cómo explicar el albur a un extranjero? ¿Cómo explicar la importancia de la fiesta? ¿De qué manera explico que el mexicano no es racista sino que en realidad se burla de todas las razas y personas incluyendo la propia?

Enseñar es aprender dos veces.

Recuerdo que usaba esta máxima cuando les pedía a mis amigos que me explicaran una fórmula o un concepto antes de un examen. Tras enseñar mi cultura, creo que yo también he aprendido en el proceso.

Los árboles de la vida, el origen de Coyoacán o el significado de las trajineras. En ocasiones el aprendizaje no viene de aprender la historia o el significado de un lugar sino de escuchar las preguntas que se originan por tener una perspectiva distinta.

¿Por qué el menú está en inglés si estamos en México? ¿Por qué hay una misa antes de una fiesta? ¿Por qué las mujeres se arreglan en demasía? Tener sensibilidad cultural requiere de entender no solamente a la otra cultura sino a la propia.

Último día en la oficina

El día de ayer una compañera del trabajo organizó una cena de despedida en mi honor y este sábado habrá otra reunión/fiesta para despedirme junto con otros tres amigos que también van a dejar la empresa.

La cena fue esplendida. Mis amigos bromeando me regalaron un gorro de esquimal (similar al de la foto)  para soportar el clima de New Hampshire y tuve también el  honor de conocer la hermosa familia de mi colega.

Dicen que el que  mucho se despide pocas ganas tiene de irse.

A pesar de que he alargado este momento no por días sino por años, el día de hoy ha llegado mi último día en McKinsey.

Escribir tarjetas de agradecimiento a mis mentores. Devolver mi computadora, mi Blackberry y mi pase de entrada. Limpiar mi escritorio y cumplir con los requisitos del departamento de recursos humanos. Escribir un correo de despedida a mis colegas. Nunca me imaginé que llegaría este día.

¡Cuatro años!

Sé que es cliché, pero todavía recuerdo aquel día en el que llegué a Boston solamente con mis maletas. Era un día de invierno y recuerdo haber pagado en aquel entonces lo que hasta ese momento fue el taxi más caro de mi vida.

Mi meta era quedarme por tan solo 2 años y hacer una maestría en Europa lo antes posible. El tiempo me cambió y al parecer la empresa logró su misión (al menos conmigo) de construir una firma que “atraiga, desarrolle, excite y retenga” a sus empleados.

De una forma u otra, el trabajo siempre fue interesante y me hizo quedarme por más tiempo del que esperaba. Dicen que el primer paso que se debe dar para comenzar un MBA es estar dispuestos a dejar de lado el confort de un trabajo estable y una carrera profesional prometedora.

Me fue difícil dar ese primer paso y admito que tengo la incertidumbre de saber si mi siguiente etapa será igual que esta que termina. Quizás sea demasiado optimista, pero creo que este será el caso.

Pesimismo

Escribir el post de hace un par de días (ver post) me hizo sentir la fragilidad de la vida. Lo fácil que una situación puede cambiar de un día a otro. Recordar aquel discurso que dice que las cosas que realmente deben preocuparnos son aquellas cosas que nunca pasan por nuestra mente, aquellas que nos sorprenden un en una tarde de un martes cualquiera.

Vivir, tener salud, familiares y amigos es un milagro que no siempre apreciamos. Damos por sentado que siempre vamos a poseer todos estos tesoros. Vemos el futuro de manera positiva sin considerar que las cosas negativas también son parte de la vida.

Todo el mundo critica a los pesimistas. Supongo que los “optimistas” no se dan cuenta de que el pesimismo nos puede ayudar a valorar lo que tenemos.

La Tumba – José Agustín

Hace unos días encontré un libro que me prestó/regaló (no recuerdo) un amigo hace 2 o 3 años. Esta novela es muy corta pero no por eso menos impactante.

La Tumba de José Agustín es un libro que narra las locuras y la forma en la cual los jóvenes pueden llegar a vivir de manera desenfrenada.

Aunque no me sentí totalmente identificado con el protagonista ya que ni mis padres son de clase alta, ni crecí en ciudad de México y mucho menos viví tantos excesos teniendo tan solo 16 años, creo que puedo entender al protagonista.

Las emociones que se incluyen en cada página me hacen recordar la juventud y la forma en la cual maduramos.

La historia es impactante y contiene escenas que pueden ser algo fuertes. Al momento de escribir esta historia el autor tenía tan sólo 20 años y probablemente esto le permitió describir la juventud de una forma tan certera.

Si llegan a encontrar este libro en una librería, se los recomiendo ampliamente.

¿Qué hay en mi maleta?

Llevo dos días empacando mis pertenencias. Hacer esto me ha hecho recordar el discurso que da George Clooney en la película “Up in the Air”. Parafraseando al personaje de Clooney, entre más cosas carguemos en nuestra maleta, menos metas alcanzaremos.

Nuestra recamara, nuestra sala, nuestro comedor. Nuestras amistades, relaciones y fotografías.

Si intentamos poner todas estas cosas en una maleta, es casi imposible el movernos y ser libres. En palabras del personaje de esta película…

How much does your life weigh? Imagine for a second that you’re carrying a backpack. I want you to feel the straps on your shoulders. Now I want you to pack it with all the stuff that you have in your life. You start with the little things, the things on shelves and in drawers. Feel the weight as that adds up. Then you start adding larger stuff – clothes, appliances, lamps, your TV… The backpack should be getting pretty heavy now. And you go bigger. Your couch, bed, kitchen table. Stuff it all in there. Your car, get it in there. Your home, whether it’s a studio apartment or a two bedroom house. I want you to stuff it all into that backpack. Now try to walk. It’s kind of hard, isn’t it?

The slower we move the faster we die. Make no mistake, moving is living. Some animals were meant to carry each other to live symbiotically over a lifetime. Star crossed lovers, monogamous swans. We are not swans. We are sharks.

Aunque no estoy de acuerdo con esta filosofía parece ser que la estoy siguiendo al pie de la letra. He regalado mis libros y pienso donar ropa que ya no uso. Venderé mis muebles y me llevaré a Dartmouth tan solo lo que quepa en mis maletas y en mi automóvil.

Iniciaré esta etapa de mi vida en con tan solo aquellas cosas materiales que sean esenciales o lo suficientemente portátiles.

Contrario al personaje de “Up in the Air” yo si soy algo nostálgico y cargo mis recuerdos conmigo. Mi disco duro con fotografías y una pequeña caja con cartas y tarjetas siempre me acompañarán en mi vida.

Es interesante y quizás un poco deprimente/alentador el ver que mi vida cabe en un sedan de 4 puertas. Ni siquiera puedo argumentar que tengo dinero en el banco ya que con los préstamos que estoy pidiendo mi cuenta va a estar en números rojos por los próximos años de mi vida. Parece ser que mi mente es el único activo que realmente poseo.

Nota: esta entrada fue publicada en surrealistaracional.com, la entrada original se encuentra aquí.

Libros, libros y libros

El día de hoy regalé la mayoría de mis libros a mis compañeros de la oficina. Pensar que voy a tener que mudarme al menos 3 veces en los siguientes 3 años me hizo llegar a la conclusión de que sería mejor regalar los libros que no leeré de nuevo en un futuro inmediato.

Sé que hay compañías que compran libros usados. No obstante, me causa más satisfacción el regalar estos libros a mis amigos que el recibir 2 dólares por libro.

Tal y como me lo imaginaba, los libros desaparecieron en cuestión de minutos. De aquí en adelante solamente me acompañaran a New Hampshire los libros que más aprecio y aquellos que tengo en mi Kindle.

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