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Archivos para junio, 2010

“Social Bookmarking” en Español

No sé como se diga este término en español. Lo que si sé es que el día de ayer descubrí una compañía que ofrece este servicio en nuestro idioma.

“Meneame.net” es una página en español que ofrece servicios similares a “Delicious.com” y “Stumbleupon.com”. Es decir, es una página para compartir contenido a través de referencias.

Me entere de esta página debido a que vi una anomalía en las estadísticas de mi blog y al parecer la mayoría de las visitas venían de esta página.

La pregunta que me debo responder es si debo dejar de usar “Delicious” y comenzar a usar esta página.

Triste realidad

Leo en los periódicos que se ha asesinado a un candidato a gobernador en México. Junto a sus 4 guardaespaldas también fallecieron un diputado y su secretario. Las malas lenguas dicen que el candidato no fue asesinado por querer combatir al crimen organizado sino por aliarse con la banda equivocada.

¿Qué caso tiene el preguntarnos si se ha perdido el estado de derecho en México?

Creo que es mejor preguntarnos que pasó con el jefe Diego. Aquel excandidato a la presidencia que fue secuestrado hace algunas semanas.

¿Qué caso tiene el preguntarnos si México es un estado fallido?

Deberíamos preguntarnos que ha pasado con la prensa y nuestras instituciones. Preguntarnos si la lucha contra el narco está funcionado y tener el valor para afrontar la respuesta.

Extraña ironía el ver que el día de hoy Estados Unidos ratificó el derecho a portar armas. Bajo este decreto ningún gobierno estatal o local puede prohibirle a un narcotraficante el comprar un rifle de asalto.

Es un derecho básico el tener armas para defendernos afirman los norteamericanos. Creo que tengo el derecho a vivir en un mundo en el que no necesite de armas.

Déjà vu anticipado – México en Mundiales de Futbol

Los niños, las mujeres y las personas con menor educación creen en la selección Mexicana de futbol. Esta fue la conclusión de una encuesta que Consulta Mitofsky realizó hace algunas semanas.

Parece ser que la fe en nuestro equipo desaparece conforme más crecemos. El haber fracasado en cada una de las copas del mundo desde 1930 nos hace no un país con tradición futbolera sino un país con un historial de derrotas.

Un país dónde gritamos “si se puede” sin darnos cuenta de que detrás de esta frase se encuentra una mentalidad de derrota. Somos la nación del “Ya merito” y un lugar dónde nuestro orgullo es “jugar como nunca para perder como siempre”.

Nuestro mejor jugador tiene panza, fuma y no puede correr por 90 minutos sin detenerse. Si por alguna razón llega a ocurrir una anomalía estadística, nos alegramos y nos daríamos por satisfechos con haber llegado a cuartos de final sin darnos cuenta de que nuestro país y nuestra afición merece un equipo de al menos semifinales.

Me pregunto si la culpa es de la afición o de los jugadores. Si la culpa es de las televisoras, de Aguirre o del Guille. Si algo hemos aprendido con tanta derrota, es que siempre podremos encontrar culpables.

Al mismo tiempo, no importa lo malo que sea mi equipo. El día de mañana me pondré mi camisa y rezaré por la anomalía. Supongo que todavía no estoy tan viejo como para perder la esperanza.

Si les interesa la encuesta de Mitofsky, pueden encontrarla aquí.

La felicidad del otro lado de la cerca

El día de hoy vi un video sobre la felicidad y los errores que cometemos al medir las cosas que no tienen importancia. Una parte de este video (que pueden encontrar aquí) hace alusión a un discurso de Robert Kennedy que habla sobre la medición del Producto Interno Bruto (PIB).

Según este discurso, el PIB de un país incluye la manufactura de armas, la contaminación y los candados de las prisiones. Al mismo tiempo el PIB excluye la salud de los niños y la fortaleza de los matrimonios.

El texto exacto del discurso dice…

Our Gross National Product, now, is over $800 billion dollars a year, but that Gross National Product – if we judge the United States of America by that – that Gross National Product counts air pollution and cigarette advertising, and ambulances to clear our highways of carnage.  It counts special locks for our doors and the jails for the people who break them.  It counts the destruction of the redwood and the loss of our natural wonder in chaotic sprawl.  It counts napalm and counts nuclear warheads and armored cars for the police to fight the riots in our cities.  It counts Whitman’s rifle and Speck’s knife, and the television programs which glorify violence in order to sell toys to our children.

Yet the gross national product does not allow for the health of our children, the quality of their education or the joy of their play.  It does not include the beauty of our poetry or the strength of our marriages, the intelligence of our public debate or the integrity of our public officials.  It measures neither our wit nor our courage, neither our wisdom nor our learning, neither our compassion nor our devotion to our country, it measures everything in short, except that which makes life worthwhile.

No es nuevo el escuchar sobre la importancia de medir lo que importa. Tampoco lo es el escuchar sobre la importancia de valorar lo que tenemos. Desgraciadamente, por más que hayamos escuchado estas ideas, es muy difícil el asimilarlas.

El viernes tuve la oportunidad de cenar en la casa de un amigo y ver el bello hogar que forma con su esposa y su hija. No tengo palabras para describir la plenitud que veía en los ojos de mi colega cuando jugaba con su hija.

Al mismo tiempo, un día después salí con otros amigos de la misma edad que viven una vida totalmente distinta. Solteros y jóvenes, ellos viajan por el mundo y persiguen sus sueños.

Millones (si no es que billones) de seres humanos darían su vida por tener cualquiera de estas dos vidas. A pesar de eso, ninguno de mis amigos se siente totalmente satisfecho con lo que tienen. Al elegir un camino se ha sacrificado el otro y les resulta difícil el ignorar lo que se están perdiendo.

Elegir se convierte en una carga cuando debería ser algo maravilloso.

Por cierto, el discurso completo de Robert Kennedy se encuentra aquí.

Computadoras que saben responder preguntas

Hace algunos meses llegué a la conclusión de que una de mis habilidades que me distinguía del resto de las personas era mi habilidad de hacer preguntas y la metodología que utilizaba para responderlas. Después del todo eso es lo que hago todos los días en mi trabajo y en la vida diaria.

Tristemente, mi ventaja dejará de ser valiosa en unos cuantos años ya que IBM se encuentra desarrollando una computadora que puede responder preguntas mejor que un ser humano.

La computadora de IBM, que por cierto es llamada Watson, no tiene acceso a Internet y sus diseñadores esperan que juegue en un concurso de “Jeopardy” contra los campeones de este programa.

A diferencia de hace ~10 años cuando “Deep Blue” derrotó a Kasparov en ajedrez, el derrotar a un ser humano en Jeopardy es mucho más complicado. El ajedrez tiene reglas fijas y es cuestión de analizar permutaciones. Jeopardy requiere entender pistas y el lenguaje humano en cuestión de milisegundos.

Me pregunto a dónde nos llevará la tecnología en algunos años. Si les interesa el tema, pueden ver la noticia del NYT aquí.

Guardarropa

Hoy me llegó la lista de la ropa que necesito para el viaje de “inducción” que va a ocurrir antes de comenzar la maestría (ver entrada). Me doy cuenta de que mi guardarropa y mis pertenencias no están diseñadas para las montañas.

No tengo navaja suiza. No tengo botas ni para la nieve ni a prueba de agua. Me piden una chamarra “300 Weight-Polartec” y para ser honestos tuve que buscar en Google esta palabra para ver a que se referían.

Mi guardarropa está compuesto por ropa de algodón y pantalones de mezclilla. Algunas camisas de oficina y una gabardina de lana que no es para acampar en las montañas.

Aunque creo poder disfrutar el viaje sin tener toda la ropa y accesorios que me recomiendan, creo que tendré que ir ajustando mi guardarropa dado que voy a pasar dos años en las montañas.

A pesar de que me mudaré a un lugar ubicado a tan sólo 2 horas de mi actual residencia, parece ser que habrá un mundo de diferencia.

Estereotipos y villanos malentendidos

Varios comentarios en estos días me hacen pensar que algunos villanos no son villanos sino personas malentendidas.

Arrogancia

Un amigo desea que el equipo más humilde gane la copa mundial ya que la arrogancia es mala. Yo me pregunto… ¿Por qué el más humilde? ¿Qué no debería ganar el mejor sin importar si es arrogante?

¿El ser humilde justifica el no tener habilidad? Si el mejor futbolista del mundo ha sacrificado su vida para lograr su meta… ¿Qué tiene de malo que festeje su logro aunque sea tildado de arrogante?

Individualismo

El hijo de 2 años de uno de mis superiores está en una escuela que fomenta el trabajo en equipo. Una escuela que se enorgullese en eliminar el espíritu individualista y competitivo ya que según esta escuela estos comportamientos son negativos.

¿Realmente es malo el competir y ser individualista? ¿Qué le va a pasar a este niño si crece en una burbuja y no experimenta el mundo imperfecto en el que vivimos?

Avaricia

Ningún estudiante que quiera estudiar negocios en una universidad prestigiosa va a escribir en sus ensayos que su motivante es el dinero. Aunque este sea el caso para la mayoría de los estudiantes, nadie se atreve a admitirlo. Hacerlo sería un suicidio socialmente hablando.

Arrogancia, individualismo y avaricia. Estas y otras cualidades son el común denominador de los villanos. Pocas veces he visto a un villano que sea humilde y que trabaje en equipo o a un villano que no sea avaro.

Si quisiéramos continuar con las características de los villanos, la inteligencia estaría incluida en esta lista.

El zorro es astuto pero no por ello es “bueno”. La sabiduría según la Biblia era el fruto prohibido que comieron Adán y Eva. Los héroes no usan la lógica e incurren en sacrificios sin tomar en cuenta las consecuencias.

Me pregunto si los verdaderos villanos no serán aquellas personas que fomentan estos estereotipos. Los villanos que son humildes pero hipócritas. Los villanos que manipulan a las masas y que persiguen malas causas usando esfuerzos colectivos. Aquellos que no son avaros pero que a final de cuentas dañan a la sociedad en lugar de ayudarla.

También me pregunto si seremos una sociedad hipócrita. Condenamos la avaricia, el individualismo y la arrogancia y al mismo tiempo los programas de televisión con mayor audiencia por lo general tienen a protagonistas que poseen estas características.

Never Eat Alone – Keith Ferrazzi

Ayer terminé de leer el libro “Never Eat Alone”. Aunque ya había leído este libro hace casi 4 años, tras hablar con un amigo sobre el mismo me dio curiosidad y decidí leerlo de nuevo para ver si recordaba su contenido.

¿Cuál es mi segunda primera impresión?

La misma que tuve en un inicio. Por un lado estoy de acuerdo con la idea principal del autor. Las relaciones importan y hay que dedicarle tiempo a las mismas.

En cada uno de sus capítulos el autor muestra la manera en la cual se “debe” construir una red de contactos. Algunos capítulos son sentido común y otros son una especie de biografía que muestran las estrategias que el escritor ha usado en su vida.

¿Qué no me gusta de este libro?

La manera en la cual se sistematizan las relaciones humanas. Tras ver algunas de las estrategias que el autor maneja (e.g. “Conference Commando), me da la impresión de que el autor genera la misma aura que la que genera un político. Podrá tener muchas conexiones. No obstante, no todas ellas son positivas.

No me cabe duda que aquella persona que siga estos consejos probablemente será exitosa. Después del todo algunos políticos podrán ser detestables más no por ello menos exitosos.

Por mi parte yo no aspiro a tener 1 millón de amigos.

Prefiero tener 30 (por decir un número), pero 30 que sean importantes para mi y 30 para los cuales yo sea importante.

Pendientes que no son urgentes

Tengo tiempo libre y cosas por hacer.

No obstante, el que todas estas tareas se puedan hacer mañana me hace postergar cada una de ellas.

A veces me pregunto si mi vida sería mucho más fácil si todo tuviera una fecha límite.

Vivir bajo presión pero sin postergar actividades.

Recuperando la fe en la raza humana

El día de ayer tuve la oportunidad de platicar con una amiga que recientemente se mudó a California para trabajar en Google.

Durante nuestra conversación me enteré que esta amiga crea algoritmos que detectan si una página tiene contenido ilegal o prohibido.

Fotografías de asesinatos, pornografía infantil y cosas que no describiré en este espacio. Mi amiga tiene que identificar los patrones que existen en las páginas con este tipo de contenidos y gracias a su esfuerzo el FBI ha podido arrestar a varios individuos.

Para limpiar hay que ensuciarse. Para combatir al demonio hay que adentrarse en el infierno. Desgraciadamente, mi amiga no tiene a Virgilio como guía y tras narrar su día a día, fue triste el ver como le temblaba la voz y el estrés con el que vivía.

Le pregunté las consecuencias de estar expuesta a toda esta basura y ella respondió que tenía que ir al terapeuta para no perder su fe en la raza humana.

Perder la fe en la raza humana

Esto pasa cuando vemos solo un lado de la vida. Me acordé de la página del gobierno mexicano que dice “las buenas noticias también son noticias” y sobre la necedad de ver el lado negativo de las cosas.

Vemos al ladrón más no al trabajador honrado. Vemos al sacerdote pederasta, más no a los sacerdotes que dedican su vida a ayudar al prójimo. Doy este último ejemplo porque el día de ayer recibí también un correo que desarrolla esta idea.

A continuación les pongo un fragmento.

No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU.

Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados.

No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino

Espero recordar las cosas positivas de la vida con mayor frecuencia.

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