Frecuencia vs. Calidad
Desde que uso Google Reader me es posible darme cuenta de la forma y la frecuencia en la cual distintos columnistas escriben.
Me doy cuenta que Paul Krugman escribe tres o cuatro veces al día. Las entradas en su blog son tan frecuentes que a veces pienso que no piensa suficiente lo que escribe. ¿Cómo es posible ser un experto en una infinidad de temas y sugerir política pública en tan poco tiempo? No lo sé. Probablemente eso es lo que se sucede tras dedicar una vida a la investigación y al conocimiento.
Por otro lado, Seth Godin programa su blog para que las entradas sean publicadas en la madrugada. Por lo general yo intento hacer lo mismo ya que me gusta pensar que las personas que me leen tienen la costumbre de disfrutar de un café mientras leen periódicos y sus blogs de interés antes de comenzar su día.
El resto de los “blogueros” escriben a horas e intervalos irregulares. Parece ser que cada entrada es producto del tiempo libre y las experiencias que vive cada persona.
Independientemente del estilo de cada autor, algo que he estado pensando en estos días es sobre la frecuencia con la que debo escribir. A veces pienso que mis ideas estarían mejor desarrolladas y que cubriría temas más interesantes si escribiera con menor frecuencia.
Un amigo me dijo el otro día que debería escribir sobre las tendencias demográficas y el comportamiento de distintos segmentos de la población ya que aparentemente siempre hablo de eso. No obstante, no escribo sobre estos temas ya que siento que escribir algo coherente me tomaría al menos un par de días.
¿Frecuencia o calidad? Todavía no lo decido pero seguiré pensando sobre este tema.
P.s. hoy también fue un buen día.
Dartmouth me ha aceptado y me ha ofrecido una beca.








