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Archivos para diciembre, 2009

Hablando de la “Fortuna”, la “Suerte” y el “Destino” (con mayúsculas)

La suerte, el destino y la fortuna son temas que siempre han capturado la atención de los seres humanos. Maquiavelo decía que el destino de un hombre era determinado tanto por su voluntad cómo por su buena fortuna. Aunque la fortuna favorece al fuerte, no siempre se tiene la garantía de una diosa que al igual que la justicia, aparentemente es ciega.

Varios siglos después, Malcom Gladwell nos dice lo mismo en su libro “Outliers”. Gladwell afirma que si bien es cierto que para ser exitoso se requieren 10,000 horas de práctica, también se necesita estar rodeado de un conjunto de circunstancias favorables. En pocas palabras, hay que tener algo de suerte.Según la mitología (no me pregunten cual), la rueda pertenece a la diosa Fortuna, quién la gira de manera aleatoria y por ende cambiaba las posiciones relativas de los seres humanos quienes podían terminar en 4 lugares diferentes:

Ascendiendo: Regnabo (Voy a reinar)
Posición superior: Regno (Soy rey)
Descendiendo: Regnavi (He reinado)
La parte inferior: Sum sine regno (No tengo reino)

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La paradoja del desempleo

Al fenómeno que acaban de ver se le conoce cómo la paradoja de Simpson. Esta paradoja surge cuando una tendencia se revierte al combinar los elementos de distintos grupos. En el ejemplo anterior, a pesar de que ambos departamentos aceptan más mujeres, si sumamos los valores de ambos departamentos la conclusión a la que se llega es que los hombres son los que tienen preferencia.

¿Por qué es importante conocer esta paradoja? Porque en muchas ocasiones las estadísticas pueden mentir si no estamos conscientes de la existencia de este tipo de fenómenos. Para dar un ejemplo, el día de hoy leí un artículo del Wall Street Journal que salió hace algunos días en el que se muestra un ejemplo de la Paradoja de Simpson aplicado en la vida real.

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¿Taxi Latitude?

La idea que se me ocurrió es crear una especie de Google Latitude para taxis en Boston. Visualizo una aplicación para Iphone o Blackberry que me diga la ubicación en tiempo real de todos los taxis disponibles en la ciudad. De esta manera puedo ver un punto en un mapa (que representaría un taxi) y si hay alguno cerca de mi casa podría hacerle click para marcarle por teléfono a ese taxi en específico. De esta manera me estaría asegurando que el Taxi no va a tardarse en llegar a mi casa y el Taxista estaría recibiendo clientes que se encuentren cerca de su ubicación actual.

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Las apariencias importan

La semana pasada Forbes publicó un artículo titulado “Think Looks Don’t Matter? Think Again”. Lo que me llamó la atención del artículo (que estaba dirigido a las mujeres) no es el que diga cosas que todo el mundo sabe (pero que nadie se atreve a decir) sino que Forbes se haya atrevido a sugerirle a las mujeres que bajen de peso.

Forbes comienza el artículo citando las conclusiones a las que han llegado varias universidades y organizaciones.

  • Si una mujer sube 64 libras, su salario baja 9% (Cornell University)
  • Las mujeres obesas ganan 12% menos que las mujeres delgadas (Bureau of Labor Statistics)
  • Las mujeres atractivas ganan 10% más dinero que el resto (Universidad de Texas en Austin)
  • Las mujeres más altas ganan $5,250 dólares más que el resto. (Universidad de Texas en Austin)

Ante esta evidencia, Forbes les sugiere a las mujeres 7 cosas:

  1. Usar tacones para dar la impresión de ser más alta
  2. Mejorar el lenguaje corporal
  3. Actualizar el “look”
  4. Blanquearse los dientes
  5. Vestirse mejor
  6. Ir a tiendas de cosméticos
  7. Bajar de peso

Fuera del hecho que Forbes empieza a parecerse a Vogue o Cosmopolitan, creo que es interesante el reflexionar sobre lo que los datos nos están mostrando. Los estudios no nos dicen si las personas delgadas son más productivas que las personas obesas. No obstante, recuerdo que he platicado sobre este tema con varios amigos y la mayoría está de acuerdo que salvo varias excepciones, si quisiéramos generalizar, bien podríamos decir que nuestra apariencia en cierta forma refleja nuestra disciplina.

Yo estoy ligeramente obeso y sé que si no quisiera estarlo debería hacer ejercicio. No obstante soy flojo y por eso no lo hago. Yo sé la respuesta y la manera de dejar de ser obeso pero me da una flojera inmensa levantarme a las 5 de la mañana todos los días.

Conozco gente que trabaja 12 horas y aun así tiene tiempo de ejercitarse. Es común ver que gente exitosa que además de ser exitosos en su área de especialización, corren maratones. Obviamente, siempre existen casos especiales y la relación entre obesidad y disciplina no es perfecta. Sin embargo, he visto correlaciones con menor peso (e.g. Producto interno bruto y desempleo) a las cuales les creemos a pesar de ser casi inexistentes.

¿Qué opinan? ¿Obesidad implica menor disciplina? ¿La obesidad es una preferencia o la consecuencia de un estilo de vida?

Si quieren ver el artículo, pueden hacer click aquí.

¿Qué es ser altruista?

La semana pasada doné dinero a Wikipedia. Aunque la cantidad que doné fue mínima, no pude evitar sentirme mala persona por donar dinero a una empresa de tecnología en lugar de donarlo a una institución que salva vidas. En lugar de ayudar a niños con cáncer, estoy pagando para mantener un servidor en algún lugar de Alabama.

Para sentirme mejor quise auto engañarme diciendo que no estaba donando dinero sino pagando por un servicio. Todas las semanas realizo al menos una consulta en Wikipedia y nunca he contribuido con ningún artículo. Mi donación no fue sino un agradecimiento y una contribución para mantener un servicio que es básico en mi vida.

No obstante… ¿Es verdad esto? ¿Estoy o no actuando de manera desinteresada? Siempre he creído que si una persona presume sus acciones (ya sean donaciones o servicio a la comunidad), esa persona no es altruista. El presumir genera un reconocimiento y placer que es equivalente a haber recibido dinero.

Las multinacionales muchas veces donan dinero no por ayudar a otras personas sino para maximizar sus ingresos. Además de mejorar su imagen ante el público, las empresas por lo general pueden deducir de impuestos el dinero que es donado.

A nivel personal las cosas no son tan distintas. Hice servicio social en la carrera porque era necesario para graduarme. En la preparatoria participé en varias actividades de voluntario pero cada que podía enlistaba estas actividades en mi currículo durante la carrera. En mi trabajo llegué a liderar un par actividades en apoyo a la comunidad, pero en el fondo de mi mente yo sabía que en algún momento iba a escribir sobre estas actividades cuando aplicara a una escuela buscando mi maestría.

¿Me hace mala persona el ayudar aunque lo haga de manera interesada? Quisiera creer que este no es el caso. Pienso que si todas las personas ayudaran a los demás, aunque lo hicieran de forma interesada, el mundo sería un lugar mejor para vivir. Quizás estoy eliminando el idealismo. Quizás estoy siendo el eterno pesimista. No obstante… ¿Qué es ser altruista?

Nudge – Descifrando a humanos irracionales

Muchas de las ideas del libro Nudge no son nuevas. No sé si Thaler y Sustein son los autores de los experimentos que se presentan, pero las conclusiones a las que llegan son muy similares a las que se encuentran en los libros que ya he mencionado.

La primer parte del libro resume de una manera muy efectiva los conceptos detrás de la economía del comportamiento (No sé si así se traduzca behavioral economics) ya que explica los errores sistemáticos más comunes de los seres humanos. No hay nada nuevo en esta sección fuera del ejemplo de la mosca del aeropuerto de Schiphol.

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“Leo Playboy por los artículos” – Racionalizando preferencias cuestionables

En la página HBS Research encontré un estudio que me llamó la atención. El título de este estudio es “I read playboy for the articles: Justifying and rationalizing questionable preferences.” Este artículo nos muestra las diferentes maneras en las cuales los seres humanos se engañan a si mismos cuando toman una decisión que la sociedad podría cuestionar.

Por ejemplo, en un experimento se le pide a dos grupos de personas que escojan entre dos candidatos (un hombre y una mujer) para un trabajo totalmente machista (gerente en una constructora). A un grupo se le dice que el hombre tiene menos educación que la mujer pero más experiencia. Al otro grupo se le dice lo contrario (que el hombre tiene más educación pero menos experiencia).

¿Qué candidato escogen ambos grupos?

La respuesta es el hombre. Lo interesante es que ambos grupos escogen al hombre por distintas razones. Un grupo dice que escogió al hombre debido a que tenía más experiencia mientras que las personas en el otro grupo lo escogieron por tener mejor educación.

A través de este y otros experimentos, los autores concluyen que la gente crea justificaciones lógicas para racionalizar sus decisiones cuando existe riesgo de ser cuestionados.

No obstante ¿Saben las personas que se están auto-engañando?

Esta es una pregunta interesante que los autores no logran responder. Mientras que hay estudios que muestran que la gente no se da cuenta del auto-engaño, la evidencia no es lo suficientemente sólida.

Por mi parte, me acordé de una frase de American Beauty que refleja el poder del auto engaño. Cuando Kevin Spacey le pregunta al hijo de su vecino como es posible que su papá crea que él se pagó todas sus pertenencias con sus trabajos de verano, la respuesta es simple…

“Never underestimate the power of denial”

Si les interesa leer el estudio completo (23 páginas sin formulas o ecuaciones complejas), lo pueden descargar aquí.

“Y construyó una casa torcida” (Cuento)

El día de ayer leí una historia corta de Robert A. Heinlein titulada “And he built a crooked house” que nos cuenta la historia de un arquitecto que intenta diseñar una casa con la forma de un hipercubo.

Para los que no saben lo que es un hipercubo, el hipercubo (también llamado teseracto) es un cubo de 4 dimensiones.

Aunque técnicamente no podemos ver un hipercubo ya que nosotros solamente tenemos 3 dimensiones, la representación gráfica de un hipercubo es la de dos cubos conectados por los vértices (ver la animación). Esto es el equivalente a querer visualizar un cubo (que tiene 3 dimensiones) en una hoja de papel (que solamente tiene 2).

En fin, fuera de la explicación técnica (que pueden encontrar en Wikipedia), la historia me pareció interesante y mucho más creativa que la de la película “El Cubo 2” que también usa hipercubos en su trama.

Quisiera poder escribir más sobre esta historia. No obstante, dado que es relativamente corta, creo que es prácticamente imposible hacerlo sin contar el final de la misma.

Si quieren leer este cuento (en inglés), lo pueden hacer haciendo click aquí. Les recomiendo copiar y pegar el texto en Word ya que el fondo de la página de Internet que contiene el cuento no ayuda mucho.

Enfermo en primer y tercer mundo

En México nunca voy al doctor pero siempre tomo medicamentos. Solo basta ir a una farmacia para tener acceso a prácticamente cualquier medicina aunque no tengamos receta médica.

Desgraciadamente (o afortunadamente) en Estados Unidos las cosas no son iguales. Lo más potente que puedo comprar para combatir una tos sin tener una receta es un Advil, unos Kleenex y unas Halls. La semana pasada pensé en ir al doctor ya que mi seguro me cubre los gastos tantos de mi visita cómo las medicinas. No obstante, recuerdo experiencias pasadas y la burocracia de andar mandando recibos me hizo querer esperarme al menos un par de días.

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Monkey Business

Ayer por primera vez no escribí en mi blog. Iba a hacerlo pero preferí terminar de leer un libro que compré este fin de semana y que se me hizo interesante. El nombre de este libro es “Monkey Business” y fue escrito por John Rolfe y Peter Troob.

Debo admitir que originalmente fui a Barnes & Noble queriendo comprar otro libro que no estaba disponible. En su lugar encontré este libro que me lo recomendó tanto Amazon cómo un amigo. Pensando que el algoritmo de Amazon probablemente no se equivoca, decidí comprarlo.

¿De qué se trata este libro?

Este libro cuenta la vida de Rolfe y Troob. Dos egresados de Wharton y Harvard, quienes entran a un banco de inversión a sus veintitantos años. En las palabras de los autores…

“The dream was to overcome untold obstacles, become wildly successful, and have fun getting there. The vision was to stand like a giant among mere mortals. We would shoot for the stars and at least land on the moon. We would be rich, powerful, intellectually challenged and happy all by the time we were thirty. We were going to live the high life. We just knew it”.

Ambos sabían que una vez que comenzaran a trabajar no iban a volver a ver la luz del sol. Ambos sabían que mínimo iban a trabajar 100 horas a la semana y que en ocasiones iban a dormir tan sólo 6 horas en 4 días. No obstante, no es lo mismo saber estas cosas que hacerlas y este libro nos cuenta las anécdotas y sufrimiento de estos dos banqueros mientras recorren el camino del “éxito.”

“They didn’t have to corral me and lead me to slaughter, I was ready and willing to walk in the slaughterhouse all by myself… I sold my soul”.

Salarios de $200,000 USD para recién egresados. Alcohol, sexo y excesos. Cualquier persona diría que por un sueldo tan alto vale la pena sacrificarse. Sin embargo, conforme más leemos sobre lo que hacen Rolfe y Troob en el día a día, más nos damos cuenta que nadie en su sano juicio aceptaría el mismo trabajo por menos dinero.

¿Recomiendo este libro? Si ya que es gracioso y ayuda a entender un poco la cultura de Wall Street. Los autores cuentan sus experiencias con lujo de detalles y no es fácil evitar reírnos en varias ocasiones. No obstante, este libro no es para todas las personas. Mientras este libro es el regalo perfecto para un estudiante de maestría que quiera entrar al sector financiero, este libro no lo es para alguien que no sepa que es un “IPO”, un “Hedge Fund” o la diferencia entre Goldman Sachs y Bank of America.

Algunas frases que me gustaron y les van a dar una idea del contenido del libro…

“I was a project for them. Just another deal that they needed to close. I was a steer and these were two cattle ranchers rounding me up. They wanted to brand my ass with a hot iron. Looking back, I had no chance”. (Cuando el autor no está seguro si quiere ser banquero y su futura compañía manda a dos banqueros para convencerlo)

“I was like the crackhead who starts dealing to support his habit and then realizes one day that he is selling dime bags of the rock to elementary school kids.” (Cuando el autor vuelve a Harvard a reclutar nuevos banqueros)

“You had to check the monkeys work because monkeys were always liable to leave a few banana peels lying behind”. (El autor refiriéndose a los analistas de su firma)

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