Es difícil comenzar
Estoy comenzando a escribir un blog un poco tarde. “Poco” es subestimar la realidad. Estoy empezando al menos 4 años después de la fecha en la que debí haberlo hecho. Veo la blogosfera y me doy cuenta que la mayoría de mis amigos y los blogs que actualmente leo fueron creados en el 2006.
Adriana, Pollo, Kate, Rodolfo. Mankiw, Esquivel, Silva-Herzog. Todos ellos han tenido o tienen un blog desde hace varios años. Algunos han crecido, otros han desaparecido. Pienso sobre las repercusiones de escribir en un espacio abierto. Me pregunto si algún algoritmo leerá lo que escribo y si acaso estas palabras serán tomadas en cuenta en una ecuación que eventualmente dirá que una marca o compañía es mejor que otra.
Pienso si es conveniente hacer públicos mis pensamientos. Definitivamente hay una infinidad de riesgos asociados con escribir mis ideas y dejarlas abiertas a la interpretación y manipulación de terceros. No obstante, creo que es imposible el ignorar la dirección hacía la cual se dirige nuestra sociedad. Una sociedad dónde si queremos ser escuchados, tenemos primero que hablar. Quizás debería escribir en Twitter. No obstante, siendo realistas, probablemente me tome cuatro años el hacerlo.
Hace 10 años comencé mi diario citando a Neruda. Aunque este esfuerzo quizás sea tan sólo un experimento, creo conveniente el comenzar de la misma manera.
“Las memorias del memorialista no son las memorias de poeta. Aquél que vivió tal vez menos, pero fotografió mucho más y nos recrea con la pulcritud de los detalles. Este nos entrega una galería de fantasmas sacudidos por el fuego y la sombra de su época.
Tal vez no viví en mí mismo; tal vez viví la vida de otros.
De cuanto he dejado escrito en estas páginas se desprenderán siempre -como en las arboledas de otoño y como en el tiempo de las viñas- las hojas amarillas que van a morir y las uvas que revivirán en el vino sagrado.
Mi vida es una vida hecha de todas las vidas: las vidas del poeta.”


